Crecen como champiñones
Obras del Ave en la zona de Bellvitge, en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona).
En España se construyen alrededor de 800.000 viviendas cada año, más que en Alemania, Reino Unido y Francia juntos. Muchas de ellas lo hacen al calor de centros comerciales o junto a nuevas infraestructuras de transporte, como autovías o la red de trenes de alta velocidad. Un filón que alimenta el fenómeno de las nuevas ciudades y barrios que crecen sin parar. 

Los expertos hablan de un nuevo estilo de vida, en el que los propietarios valoran vivir cerca de un lugar que concentre la oferta de ocio (la mayoría de centros comerciales incluyen, además de tiendas, restaurantes, boleras, gimnasios, pistas de patinaje o multicines) y, sobre todo, que les permita comprar una casa a precio mucho más asequible que si lo hicieran en el centro de la ciudad.

Mares de grúas

Sea cual sea el motivo, lo cierto es que al anuncio de la construcción de un nuevo centro comercial suele seguirle la visión de un mar de grúas en la zona que, en pocos meses, se convierten en decenas de edificios. No faltan los ejemplos, como el de los nuevos desarrollos urbanísticos de El Bercial, en Getafe (Madrid); la Gran Vía de L’ Hospitalet (Barcelona), o Mairena del Aljarafe (Sevilla), donde, además, se construye la cabecera de la futura línea 1 del Metro sevillano, un hecho que también está animando a inmobiliarias y compradores.

Un factor que influye directamente en la construcción es el desarrollo de nuevas infraestructuras. Entre las más golosas para las constructoras están las obras del Ave, que ya han cambiado la fisonomía de muchas de las ciudades por las que pasa, como la nueva avenida de América cordobesa o Ciudad Valdeluz, junto a la estación de Guadalajara-Yebes, que se publicita como "la primera ciudad de España que nace desde cero" y que espera acoger a 30.000 habitantes. "Se trata de un nuevo modelo de núcleo urbano, estructurado en torno a parques y paseos", dicen los responsables de su desarrollo, Grupo Reyal.

La llegada del Ave a Toledo (que comunica la ciudad con Madrid en 35 minutos) ha generado una gran fiebre constructora en la zona (en Toledo, La Sagra e Illescas está proyectada la construcción de un total de 44.000 casas). Mientras esperan la llegada del Ave, otras ciudades, como Segovia y Cuenca, ya tienen previstos desarrollos por encima de las 10.000 viviendas, y cierran lo que ya se conoce como el tercer cinturón de Madrid.

¿Son necesarios?

El origen: ¿Qué fue antes, el bloque o la autopista? Esto es lo que se preguntan los colectivos que apuestan por el desarrollo respetuoso con el medio ambiente. Dicen que, muchas veces, las infraestructuras no responden a necesidades del presente, sino que favorecen la especulación.

Los ejemplos: "Es lo que ha pasado con la estación del Ave de Guadalajara, ubicada a 13 kilómetros de la ciudad", afirma Miguel Redondo, de la Asociación por la Sostenibilidad, que también cita el ejemplo de algunas ampliaciones de la red de Metro de Madrid.

Los culpables: Para esta asociación, la responsabilidad es de las administraciones públicas, "que olvidan su cometido de velar por el interés general de los ciudadanos".

La solución: Pasa, según Redondo, por construir sólo allí donde haga falta. "No es lógico que se siga construyendo a este ritmo. No se necesitan tantas casas y es una agresión a la naturaleza", asegura.