Los autobuses urbanos de Zaragoza van peor que nunca, según los propios conductores y los miles de usuarios afectados que, cada día, padecen esperas de hasta media hora en las paradas. La situación afecta a todas las líneas, aunque las más conflictivas son la 24, 30, 32, 36, 38, 42, 44 y 53.

El aumento de viajeros y la saturación del tráfico son las causas de esta situación. «Para fijar las frecuencias se tomó una velocidad media de 12 km/h, pero los atascos no nos permiten ir a más de 4,5 km/h», explica un conductor. Muchos vehículos hacen varios viajes al día vacíos para regular estas frecuencias descompensadas.

Tuzsa renovó en diciembre la flota de dos de las líneas que ahora tienen más problemas (24 y 30). En la 30, los conductores se quejan de que los buses articulados impiden hacer todo el recorrido en los 35 minutos fijados, porque al tener más capacidad pierden más tiempo en las paradas. En la 24 pasa lo contrario: los coches tienen menos capacidad porque hay más asientos y quitan sitio a los que viajan de pie. A esto se añade el inconveniente de que los nuevos vehículos, ecológicos, incorporan un sistema de seguridad que impide abrir o cerrar las puertas en movimiento.

Los conductores apuntan a Santa Isabel como uno de los puntos más críticos. Los atascos han hecho que estos días se lleguen a juntar allí a la vez 6 de los 14 vehículos de la ruta 32.

Plan de mejora

Más conductores: Tuzsa está realizando un plan de contratación con la vista puesta en 2008. El año pasado se incorporaron cerca de 100 y en lo que va de año, 36 más.

Nuevos vehículos: El año pasado funcionaron 51 nuevos vehículos. De ellos, 32 fueron para las líneas 30 y 24, que ahora tienen buses articulados y menos contaminantes.

Incorporación de mujeres y extranjeros: Gracias a un convenio con la Casa de la Mujer y un acuerdo con Aragón Exterior ya hay una veintena de cada uno de los colectivos.