Protestas contra el Trident
Una niña con muñecos con la leyenda "Arresten ya a Blair", ante la residencia presidencial británica, en Londres. (Lefteris Pitarakis / AP Photo) Lefteris Pitarakis / AP Photo

El primer ministro británico, Tony Blair, pese a una gran rebelión en sus filas laboristas, consiguió imponerse en la votación sobre la renovación del sistema Trident de disuasión nuclear, aunque sufrió la humillación de tener que hacerlo con la ayuda de la oposición.

Un total de 409 diputados respaldó en la Cámara de los Comunes el plan del Ejecutivo, frente a 161 que votaron en contra, incluidos un centenar de laboristas, la mayor revuelta parlamentaria desde la invasión de Irak.

Los laboristas que votaron en contra de los dictados de su partido podrían ser castigados

Un total de 105 diputados, entre ellos más de 60 laboristas y decenas de liberal demócratas, incluido su líder, Menzies Campbell, apoyaban una enmienda que reclama más tiempo para debatir la propuesta antes de tomar la decisión definitiva.

Al estar los diputados sometidos a la disciplina de voto en la votación sobre la renovación, aquellos laboristas que se pronuncien en contra de los dictados de su partido pueden enfrentarse a medidas disciplinarias.

Misiles balísticos intercontinentales

El sistema Trident, consistente en misiles balísticos intercontinentales ubicados en una flota de cuatro submarinos, tiene supuestamente una vida útil de 30 años, que teóricamente acabaría en 2024.

Sin embargo, el Gobierno ha propuesto unirse a un programa militar estadounidense que extendería la vida de los misiles hasta los años cuarenta, pero que exige construir mientras tanto una nueva generación de submarinos para reemplazar a los Vanguard.

Además del coste de la renovación de submarinos, está en entredicho su legalidad

Según el Libro Blanco del Ejecutivo, la decisión sobre la sustitución de las cabezas nucleares puede aplazarse hasta la próxima legislatura, pero no así la de reemplazar los submarinos.

Los nuevos sumergibles costarán, según el Gobierno, unos 29.000 millones de euros en un plazo de 30 años, si bien los ecologistas de Greenpeace calculan que el costo final podría ser hasta cinco veces más alto.

Al margen del grave problema del costo, están los argumentos en torno a la legalidad de la renovación, y así los críticos argumentan que ésta contraviene el artículo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear, que obliga a los países signatarios, como Reino Unido, a dar pasos hacia el desarme.

Cuatro dimisiones

Un cuarto parlamentario laborista, Chris Ruane, dimitió de su cargo como asesor ministerial para poder votar contra los planes del Gobierno.

La renuncia de Ruane, secretario parlamentario del ministro Peter Hain, sigue a la anterior de Stephen Pound, secretario parlamentario de la presidenta del Partido Laborista, Hazel Blears.

Otros dos diputados con cargos ministeriales han dimitido esta semana para poder sumarse a decenas de laboristas opuestos a los planes gubernamentales.

El martes presentó su renuncia Jim Devine, asesor parlamentario del Ministerio de Sanidad, después de que el lunes dejara su cargo el diputado escocés Nigel Griffith, líder adjunto de la Cámara de los Comunes.