Carlos Zanón
Carlos Zanón acaba de publicar 'Yo fui Johnny Thunders' (RBA) ANA PORTNOY

A sus cuarenta y siete años Carlos Zanón tiene claro que lo que más importante de su vida es escribir, y que eso no variará ni siquiera habiendo llegado a ese momento de batalla contra la pérdida del deseo. Se levanta frente al conformismo: "Lucho contra esa falta de deseo, ese darte igual si deseas o incluso si te desean o no".

La historia del músico que da nombre a la novela Yo fui Johnny Thunders (RBA) era perfecta para contar esa guerra contra la caída de brazos que intentan forzar los años. Un músico que rozó la fama pero también la más sombría decadencia: "Hubo un momento en el que iba a los sitios a dar un concierto y no llevaba ni músicos ni nada...".

Etiquetada como negra habría que poner muchos matices a la clasificación, apenas queda esterotipo o regla de tal género. Acaso lo más ajustado sería: novela de amor, decadencia, desilusión, límites, excesos, miedos y sobre todo comienzos que ya no pueden serlo.

"Hay un principio. Un día te despiertas al lado de alguien que te importa una mierda, te llevas los dedos a la nariz, te los tintas de rojo y blanco, te vienen a la cabeza, a la vez, el nombre de tu madre, el de tu hijo y el título de una canción y te dices: ya está, se acabó. También hay un final y en medio una historia. Siempre sucede así".

Uno crea estando en guerra, viviendo al límiteCon un comienzo tan potente, ¿no da miedo luego seguir y estar a la altura?
Son fundamentales para mí los principios, es cuando le haces al lector la apuesta de que vas a ir alto.

Por eso: luego hay que mantenerlo...
Bueno, confieso que lo escribí cuando terminé la novela. Si no, no me habría atrevido.

¿Y temor a no mantener el éxito?  Es usted una voz de culto...
Siempre tengo la sensación de que están hablando de otro, porque no hace tanto yo tenía tres novelas en el cajón y a nadie le importaba nada. Las mismas editoriales que ahora dicen que eres fantástico te devolvían los originales.

¿Qué decían las cartas de rechazo?
Que no encajaban, eran las cartas tipo. Me costó mucho publicar novela, así que no pierdo la perspectiva. Intento ser personal cuando escribo, me molestan mucho los clichés, las cosas previsibles, los estereotipos...

Nos han desactivado tanto que esperamos a que pase todo para comprarnos otra televisiónEso quería preguntarle: la llaman novela negra pero se carga usted todos los estereotipos...
Es que me molestan... Creo que en otra editorial, esta novela no sería negra.

¿Es por la necesidad de etiqueta?
Bueno y porque la novela negra es muy bastarda, casi cabe todo. Las que tengan un poco de violencia aunque sea social o psicológica ya pueden entrar. Si publicaran Lolita ahora sería negra.

¿Y qué le parece eso?
Bien por una parte, porque así cuando alguien entra en una librería sabe donde encontrarte.  Pero yo intento que no me coarte mucho. Cuando me comparan con Vázquez-Montalbán...

¿Le molesta?
No, pero no me reconozco. Si fuera una influencia para mí, pero es que no lo es... 

Hay gente que me hubiera gustado que se hubiera drogado la mitad y hubiera escrito el doble de cancionesNo es fácil encontrarle a usted referencias... De hecho no ha cedido, incluso cuando lo rechazaron cambió, ¿no pensó nunca en ceder?
Soy muy testarudo, yo si gano o muero, muero con lo mío. Lo único que podemos pretender es ser nosotros, ser personales, escribir una novela que no estaba antes. Claro que quería publicar pero no a cualquier precio. Prefiero que me lean 15 y que sea yo a que me lean 350000 y no ser yo.

¿Por qué Johnny Thunder?
Quería que fuera un libro personal sobre la pérdida del deseo, cómo dejas de desear cuando te haces mayor, cómo dejas de apasionarte. Cuando eras adolescente escuchabas una canción con una pasión que..., y te enamorabas de alguien y se iba un fin de semana y era una tragedia. Ahora no, pasan dos meses y parece que da igual. Por tanto que fuera un músico me gustaba. Al final Johnny estaba tan enganchado con las drogas que iba sin grupo, y eso me pareció muy potente. Y aunque no es muy popular sí es conocido, y para quienes lo conocen era alguien muy potente que se desgració. Ahí entra esa idea de malditismo...

No hay idealización de lo maldito en la novela...
No me gusta el rollo de malditismo. Hay gente que me hubiera gustado que se hubiera drogado la mitad y hubiera escrito el doble de buenas canciones...

Pero ¿no cree que la creación nace en muchas ocasiones del límite?
Sí, nace del límite. Uno crea estando en guerra, viviendo al límite. Si no vives con intensidad, no puedes crear con intensidad. Intento no ser cruel con mis pesonajes. Son un desastre pero los quieres. Un escritor ha de tener ternura hacia sus personajes. Todo el mundo tiene su historia y argumentos. Incluso los más asquerosos, bordes, abyectos tienen su historia.

¿Todos?, ¿seguro?
Bueno, cuando ellos te explican su historia tienen su mitología. Para ellos es justificable y como escritor no puedes moralizar. Como persona es otra cosa.

Nos han matado la solidaridad¿Como persona podría entender a los seres más abyectos? Mire, que no son pocos...
Yo soy muy leal, si un amigo me dice: tenemos un cadáver, yo le digo: mételo en el coche y vamos a enterrarlo. Pero hay cosas que no aceptaría: determinada violencia, determinadas injusticias.

¿Y ese bloqueo y conformismo en que algunos viven lo entiende?
Lo acabo entendiendo, somos animalillos. No siempre son épicas nuestras vidas. Queremos estar bien, tener nuestro rinconcito. Nos han despolitizado y desactivado tanto que sólo esperamos a que pase todo para comprarnos otra tele y preparar otro viaje. Nos han matado la solidaridad.

¿Echa en falta que los escritores 'protesten' más por esa parálisis?
Es que los escritores no decimos nada, nadie dice algo que te cruja. Todo el mundo está abonado a un discurso plano para no crearse enemigos. Echas a faltar bocazas aunque se equivoquen. También hay que tener en cuenta que muchos escritores se dedican a entretener, no persiguen más que juntar palabras y entretener, así que no puedes pedir que  tengan un discurso potente debajo.

Incluso los más asquerosos, bordes, abyectos tienen su historia¿Quería dejar claro que todo el mundo puede ser autodestructivo?
Sí, o comiendo compulsivamente, o con sexo, o con broncas, hay muchas maneras de autodestrucción. Y eso es porque no estamos contentos como estamos.

Pero ¿es posible estar tan contento?
A lo máximo que podemos aspirar es a encadenar muchos momentos felices, pero estar contentos no. El arte nace de eso: de no conformarte, de no estar bien, de crear otra realidad porque la que está no te gusta.

¿Quiere hacer una llamada de atención a la poca resistencia que ponemos a la pérdida de la ilusión?
Más que una llamada de atención es la plasmación de un dolor. Darte cuenta de que pierdes la capacidad de desear y de ser deseado y que te dé igual es una putada. Necesito que me sigan entusiasmando las cosas, si no, estoy muerto. Quiero volver a tener hambre.

También deja claro que hacer lo supuestamente correcto no asegura nada, y se agradece...
Es que existe la historia de que hay un camino correcto: si no eres conflictivo en el trabajo, ahorras y guardas el dinero en el banco, no tanto en las preferentes, te casas y aguantas y no eres infiel, vivirás en total armonía, y si no serás un desgraciado. Y la vida siempre es una desgracia: te puedes morir de una sobredosis o desnucarte de un bostezo.  

Darte cuenta de que pierdes la capacidad de desear es es una putadaY esa vuelta al origen...
Siempre quieres huir de eso, de tu bariio, de tus orígenes, de tu familia... Pero luego hay un repliegue, porque al fin y al cabo todo es tu identidad. Acabas diciendo la misma frase de tu madre: ¿has cogido la chaqueta? Pero la vida es muy corta no puedes pasar la mita dándote todo igual.

¿Es la sensación que tiene?
Es contra la que lucho.

¿Sorprendido porque esta historia haya triunfado?
Creía que me iban a caer palos por todas partes por ser tan personal... Creo que ha conectado ese momento de pérdida de la ilusión...

No siempre son épicas nuestras vidas: queremos nuestro rinconcilloAl escribirlo ¿ha recuperado una parte?
Sí, en cierta manera sí. Porque hice la novela que quería, porque la sufrí y porque no hice lo que la gente esperaba tras la anterior novela. Volvía a desear que me pasaran cosas y a desear escribir.

¿Había perdido las ganas de escribir?
No, eso siempre ha sido lo más importante de mi vida, pero a veces excavas tan hondo que te duele. Estoy hablando de mí.

¿Y qué clase de escritor es: se deja llevar o planifica?
Soy un escritor por condensación. Tengo que escribirla dentro y llega un momento que tengo que sacarlo. Escribo con brújula, sé adonde voy, pero no por dónde. Los personajes son los importantes, las historias son siempre las mismas.

¿Qué lee?
Poesía, y también leo novela.

Los escritores no decimos nada, nadie dice algo que te crujaPero no negra
No, no mucha... Lo estereotipado no me gusta, igual que las románticas... Es un bálsamo para tus propias carencias.

Pero ya vale de bálsamo, ¿no?
Sí, igual era mejor ya extirparnos algún miembro... Ya llevamos con ello dos o tres siglos...

Lo peor que le pueden decir de esta novela, ¿qué es?
Que no es una novela honesta o sincera.