Veruschka von Lehndorff mit David Hemmings in "Blow Up" (Regie: Michelangelo Antonioni), 1966
La modelo Veruschka y el actor David Hemmings en una escena de la película Foto: Arthur Evans, Privatsammlung Wien, Courtesy: Neue Visionen Filmverleih GmbH

Cuando el director Michelangelo Antonioni (1912-2007) desembarcó en Londres en 1966 fue recibido como un patrón por las tribus culturales de la ciudad, que veían en la llegada del italiano la consolidación de la capital británica como el principal centro internacional del pop. Era también la acreditación definitiva del Swinging London, el frenesí de relajo y vida eléctrica de la ciudad durante los años sesenta, una burbuja de locura que, en torno a la fiebre planetaria de la beatlemanía, incluía un renacer creativo y un especie de fiesta infinita.

La película que Antonioni rodó durante varias semanas en la ciudad, Blow-Up, ganadora del Grand Prix de Cannes en 1967 y nominada al Oscar al mejor director y al mejor guión original, se convirtió casi de inmediato en una obra de referencia y, con el tiempo, en una pieza de culto, no tanto por el valor cinematográfico —es un film bastante aburrido y lastrado por el tiempo—, sino por la intención documental del artista italiano, que retrató el ambiente artístico de Londres con apasionada exactitud, sobre todo la madeja interelacionada de fotos, moda y música.

Tema, estilo, enfoque

El impacto perenne de Blow-Up —que se estrenó en España con una traducción carcajeante y sin sentido: Deseo de una mañana de verano— llega ahora a los museos. Blow-Up, Antonioni filmklassiker und die fotografie (Blow-Up, la película clásica de Antonioni y la fotografía), una exposición en el Albertina de Viena, del 30 de abril al 17 de agosto, muestra la amplísima producción de imágenes que inspiraron el tema, estilo y enfoque de la película y el efecto de ésta sobre los creadores locales.

La película está basada en el relato "Las babas del diablo" de Julio Cortázar Basada muy levemente en el relato de Julio Cortázar publicado en 1959 Las babas del diablo, sobre una fotografía que en segundo plano revela la presencia de un cadáver, Blow-Up se alimentó de la fervorosa generación de fotógrafos del Swinging London, entre ellos los míticos David Bailey y Terence Donovan, quienes no se perdían ninguna fiesta, y del estilo rutilante de las top models del momento, sobre todo la inolvidable Veruschka von Lehndorff, que aparece en la película interpretándose a sí misma en una sesión de fotos.

"Diversas referencias a la fotografía"

Las "diversas referencias a la fotografía" que Antonioni introduce en la narración cinematográfica son el centro de la exposición, que mostrará obras de, entre otros, Richard Hamilton, John Hilliard, Don McCullin, Ian Stephenson, John Stezaker y Brian Duffy. Durante la muestran serán proyectadas la película de Antonioni y Blow-Out —estrenada en España como Impacto—, el remake que Brian de Palma dirigió en 1981.

Apenas hay otro largometraje que haya mostrado las diversas áreas de la fotografía Blow-Up, dicen los organizadores, "ocupa una posición única no sólo en la historia del cine, sino también en la historia de la fotografía", porque "apenas hay otro largometraje que haya mostrado las diversas áreas de la fotografía de una manera tan diferenciada" para intentar entender esta práctica "de manera detallada y atemporal". Antonioni introdujo en el discurso fílmico referencias a las fotos de moda, de arte, musicales, documentales y artísticas.

La ambivalencia de la imagen

También se exhiben las fotos de una pareja de enamorados en un parque, tomadas en secreto por el protagonista de la historia de Antonioni, convencido, al revelarlas, de que ha documentado un asesinato por casualidad. "Este estudio cinematográfico de la representación de imágenes y su ambivalencia ha proporcionado la base artística para las obras de una gran cantidad de fotógrafos contemporáneos, lo que demuestra que Blow-Up ha mantenido una gran relevancia cultural desde su creación en 1966".