Elena Poniatowska recibe el Premio Cervantes alabando a García Márquez

  • Poniatowska ha tenido muy presente a los "perdedores de América Latina" y ha ebocado al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez.
  • La escritora recordó al principio de su intervención a las otras tres escritoras que han ganado el Cervantes: María Zambrano, Dulce María Loynaz y Matute.
  • Lee íntrego el discurso pronunciado por Poniatowska (PDF).
La escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska recibe el Premio Cervantes de manos del rey, en presencia del presidente del Gobierno (2d) y el ministro de Educación, Cultura y Deporte (3d), en la Universidad de Alcalá de Henares
La escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska recibe el Premio Cervantes de manos del rey, en presencia del presidente del Gobierno (2d) y el ministro de Educación, Cultura y Deporte (3d), en la Universidad de Alcalá de Henares
EFE

La escritora mexicana Elena Poniatowska ha recibido este miércoles el Premio Cervantes de manos del rey Juan Carlos, y en presencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, en un acto en el que la literata ha tenido muy presente a los "perdedores de América Latina" y ha recordado al gran escritor colombiano Gabriel García Márquez, fallecido el pasado jueves.

"García Márquez, con Cien años de soledad, le dio alas a América Latina, y es ese gran vuelo el que hoy nos envuelve, nos levanta y hace que nos crezcan flores en la cabeza", afirmó Poniatowska al principio de su discurso.

La escritora y periodista citó también en su discurso a otro excelente escritor fallecido recientemente, el mexicano José Emilio Pacheco, ese amigo que le hablaba de "la inmensa vida de México", y al premio nobel Octavio Paz.

A sus 82 años (los cumplirá en mayo), Poniatowska se consideraba "una Sancho Panza femenina", una escritora que "no puede hablar de molinos, porque ya no los hay, y en cambio lo hace de los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen a la buena ventura y confían en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan".

"Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, 'ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas'", decía Poniatowska.

Con sus hijos y nietos y su vestido indígena

Rodeada de sus tres hijos y de siete de sus nietos y vestida con el traje "rojo chillón y amarillo" que le regalaron las mujeres de Juchitán (Oaxaca, México) para que se lo pusiera en ocasiones solemnes como la de este miércoles, la escritora recordó al principio de su intervención a las otras tres escritoras que han ganado el Cervantes.

La española María Zambrano fue la primera en recibirlo y es muy querida en México, porque vivió allí tras la Guerra Civil española. El exilio fue para ella "una herida sin cura, pero ella fue una exiliada de todo menos de su escritura".

La segunda fue la cubana Dulce María Loynaz, amiga de García Lorca y que hospedó en su finca de La Habana a Gabriela Mistral y Juan Ramón Jiménez. Y la tercera, la novelista española Ana María Matute, "hermosa y descreída" y con la que Poniatowska sintió "afinidad con su obsesión por la infancia y su imaginario riquísimo y feroz".

Estas escritoras, "zarandeadas por sus circunstancias —dijo—, no tuvieron santo a quien encomendarse y, sin embargo, hoy por hoy, son las mujeres de Cervantes, al igual que Dulcinea del Toboso, Luscinda, Zoraida y Constanza. A diferencia de ellas, muchos dioses me han protegido, porque en México hay un dios bajo cada piedra, un dios para la lluvia, otro para la fertilidad, otro para la muerte".

Nacida en París en 1932, sus referencias a México, el país en el que vive desde los diez años y al que ha dedicado su extensa obra, fueron constantes en el discurso.

El rey reconoce a "la voz de los desfavorecidos"

El rey ha reconocido el compromiso humano, y en particular con las mujeres, de la escritora mexicana, autora impulsada por la necesidad de "dar voz a los desfavorecidos".

Don Juan Carlos ha dicho que la distinción a la autora mexicana, de 81 años, es también "un homenaje a todas las personas que, como la propia galardonada, han sembrado el camino para alcanzar la promesa de un futuro mejor".

"La humanidad es el centro de gravedad de la obra de Elena Poniatowska. La necesidad de dar voz a los desfavorecidos, de poner en evidencia las contradicciones del progreso, de denunciar la discriminación social y toda clase de injusticias, conforma el espíritu se su producción literaria", ha destacado el monarca.

En este sentido, el Rey ha recordado que el periodismo "fue su ventana para conocer el mundo, y parte fundamental de su quehacer literario", en el cual "la fina línea que separa la realidad de la ficción" es una constante.

"Conjugando lo real y lo literario en una zona intermedia entre la crónica y la novela, nuestra galardonada aproxima la realidad a nuestras vidas", ha añadido don Juan Carlos, para quien la escritora logra invitar al lector a "adoptar una visión crítica", estimulándolo para "vivir un compromiso con el ser humano".

Una "princesa" para Wert

Por su parte, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha resaltado el "rescate de la palabra del pueblo" que ha realizado a lo largo de su carrera Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013, una autora que estará "allí donde esté el espíritu del ideal quijotesco".

Un galardón, el más alto de las letras en castellano, que "va hoy a una escritora que eligió una lengua en la que no se crió" y a una mujer que decidió ser mexicana, ha indicado Wert en su discurso durante el acto de entrega del Premio Cervantes.

Nacida en París como princesa Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, se crió en el francés de su abuelo paterno y el inglés de la abuela estadounidense, ha indicado el ministro.

También ha asegurado que "ni nacer princesa le ha impedido nunca estar muy cerca de los que poco o nada tienen, ni nacer y vivir su niñez en París evitó que se sienta "más mexicana que el mole", país al que llegó con su madre y su hermana en plena guerra mundial.

Allí, ha recordado Wert, "la voz de la princesa se transforma en la voz de quienes no la tienen".

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