El Departamento de Agricultura estadounidense ha dado el visto bueno a la producción y comercialización de alimentos modificados genéticamente.

Se trata de una plantación de arroz que contiene genes humanos, hallados en la leche materna, en la saliva y en las lágrimas, y que comenzará en abril o mayo, a menos que prosperen las objeciones al plan, que tienen de plazo hasta finales de marzo.

La empresa encargada se llama Ventria Biosciencie y tiene la autorización para plantar en Kansas cerca de 12 kilómetros cuadrados de este arroz manipulado, que se refinaría posteriormente para su uso en medicinas que combatan la diarrea, la deshidratación y otras enfermedades de gran incidencia en la mortalidad infantil.

La idea es ayudar a que los niños con diarrea mejoren más rápido

Se podría incluir en alimentos como barras de cereales, bebidas o yogures.

El presidente de Ventria Biosciencie, Scott E. Deeter, afirmó que "la idea" es "ayudar a que los niños con diarrea mejoren más rápido".

Ventria ha desarrollado tres variedades de arroz, cada una dotada con un gen humano deiferente, que hace que las plantas produzcan una de las tres proteínas humanas.

Deeter afirma que "las plantas son fábricas fenomenales" porque "las materias primas son el sol, la tierra y el agua", razón que abarata considerablemente el proceso.

Quejas ante la decisión

Es una decisión polémica, a la que ya se oponen firmemente varias organizaciones de defensa del medio ambiente, así como algunos grupo de protección de los alimentos.

Este arroz no se ha puesto a prueba

Bill Freese, miembro del Centro Estadounidense para la Seguridad de los Alimentos, reconoció que esta decisión le "preocupa mucho" porque "este arroz podría ir a parar a la cadena de alimentos" y, además, "no se ha puesto a prueba".

Según Freese, el arroz "no ha pasado un proceso de evaluación farmacológica" de modo que nos encontramos "ante algo desconocido, que podría dañar la salud humana".

Jane Rissler, de la Union of Concerned Scientists, afirma que "no es un producto que pueda consumir todo el mundo" y alerta que puede haber personas "alérgicas a esas proteínas".

La empresa, Ventria Biosciencie, insiste en que no hay ningún peligro de contaminación para otros cultivos.