Los padres de Marta del Castillo vivieron este martes el día más duro desde que su hija fuese asesinada hace cinco años. A la esperanza generada tras el hallazgo de restos óseos en la escombrera de Camas (Sevilla) que la Policía estaba rastreando le siguió una enorme decepción cuando se supo que esos huesos no pertenecían a la joven de 17 años.

"Tenemos una sensación de vacío completo. ¿Cómo es posible que busques los huesos de Marta del Castillo y aparezcan los de otra persona? Normalmente en una escombrera no te encuentras huesos así como así. El destino se ríe de nosotros", ha lamentado Eva Casanueva, quien este miércoles ha comparecido ante los medios junto a su marido. 

Eva y Antonio han relatado cómo transcurrieron las horas hasta que se supo que los huesos tenían uno o dos siglos de antigüedad: en casa, con muchos nervios, rodeados de la familia, con la tele puesta y cambiando de canal constantemente para ver dónde daban la noticia más actualizada. "Y con muchas pastillas y mucha tila". Finalmente, se enteraron a través de la prensa de la confirmación del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

"Lo peor es que te maten a una hija pero después de eso, la tortura a la que nos tiene sometidos Miguel Carcaño ya no tiene palabras. No pienso que esté mal de la cabeza. Tengo el convencimiento de que existen personas malas y la esencia del mal está en este individuo", ha señalado la madre de Marta, quien ha asegurado sentir odio y rabia hacia él: "Igual no es políticamente correcto pero le deseo lo peor".

No más privilegios para Carcaño

Los padres de Marta se han mostrado convencidos de que la estrategia de Carcaño de no revelar dónde está el cadáver responde a su creencia de que mientras no aparezca seguirá teniendo protección. "No está con el resto de presos. Está protegido en la cárcel", ha resaltado Antonio, ante lo que su mujer ha exigido "que deje de disfrutar de esos privilegios y salga al patio con el resto de reclusos". "Lleva cinco años mintiendo, que pague como cualquier otro condenado. Nada de condescendencias".

Pese al nuevo "jarro de agua fría" vivido en las últimas horas, este matrimonio no pierde la esperanza de encontrar el cuerpo de su hija. Así lo ha expresado su padre: "No quiero pensar que todo termina aquí. Queda una parte de la zona señalada por Miguel, no muy grande. Pienso que en dos o tres días pueden haber terminado esa zona. Esperemos que en un tiempo no muy lejano lleguen a encontrarla".

 

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