Momia
Imagen de archivo de una momia egipcia. ARCHIVO

La supuesta momia egipcia que alberga el Museo Darder de Banyoles tiene en realidad solo doscientos años, según han explicado los responsables del equipo de investigación que ha analizado el cuerpo embalsamado.
 
El responsable de Instituto de Medicina Legal de Cataluña en Girona, el forense Narcís Bardalet, ha dirigido a este grupo de profesionales, que incluye a una bióloga y odontóloga de la Universidad Rey Juan Carlos, a diversos cirujanos, a un radiólogo y a antropólogos, además de a un miembro de las Sociedades Catalanas de Arqueología y Egiptología.

Interés social... y económico

Según estos expertos, la momia se remonta a una época de gran negocio mercantil con este tipo de objetos por el interés que generaban entre la sociedad.  

No hay indicios de muerte violentaLos estudios realizados han confirmado que la momia pertenece a un individuo joven de raza caucásica que falleció hace doscientos años aproximadamente, sin que aparezcan en el cuerpo indicios de muerte violenta.

Los restos se han sometido a escáner y técnicas radiológicas de última generación que han revelado la presencia en el interior del cuerpo de un clavo que recorre la columna y diversos alambres que sostienen huesos para simular una momia antigua.

Narcís Bardalet ha detallado que el cerebro se extrajo a través del agujero magnum, que une el cráneo con la columna vertebral, y no del hueso facial etmoides, como hacían los antiguos egipcios.

Brazos fracturados

Los rasgos de la cabeza confirman que se trata de un individuo de sexo masculino con una mejor conservación de la parte izquierda del cuerpo.

Los brazos fueron fracturados y se modificó su longitud real, aunque Narcís Bardalet solo contempla que se pretendiese así simular a una momia del antiguo Egipto como una hipótesis, sin descartar otras como la de facilitar su transporte.

Los integrantes del equipo científico y del Museo Darder han reclamado financiación que permita profundizar en el estudio y adentrarse en el origen de las vendas que cubren el cuerpo, así como realizar un análisis de isótopos para determinar su procedencia antes de crear una exposición itinerante que acerque a los ciudadanos los resultados del trabajo.