Manuel Valls: mano dura con la inmigración para el nuevo gobierno de François Hollande

El ministro de interior francés, Manuel Valls, en una imagen de archivoc.
El ministro de interior francés, Manuel Valls, en una imagen de archivoc.
GTRES

El presidente francés François Hollande ha respondido a los malos resultados del partido socialista en las elecciones municipales del domingo con una remodelación completa del Gobierno. Ante el avance de la derecha y la ultraderecha en las urnas, Hollande ha elegido como nuevo jefe del Ejecutivo al ministro del interior Manuel Valls, que ha destacado por su mano dura con la inmigración y por tener una postura crítica con su propio partido.

Manuel Valls tiene 51 años, es español de nacimiento y a finales de 2013 algunos sondeos le colocaban como político mejor valorado por los ciudadanos franceses. Una encuesta publicada en agosto de 2013 le daba a Valls una aprobación del 61%, superando ampliamente al ya exprimer ministro, Jean-Marc Ayrault y al propio Hollande, que rondaban el 30%.

El nuevo primer ministro francés representa al sector más conservador del Partido Socialista en un momento en el que parece que Francia se escora hacia la derecha. Este esfuerzo de Hollande por recuperar el apoyo ciudadano podría ser un arma de doble filo, ya que le da protagonismo al político que muchos medios galos consideran uno de sus rivales en las presidenciales de 2017. De momento, Valls no ha desvelado nunca sus ambiciones políticas futuras.

Valls ha sido crítico con propuestas y medidas de su propio partido, como la semana laboral de 35 horas. También tuvo roces con miembros de su Gobierno, como la ministra de Justicia Christiane Taubira, con la que protagonizó varias polémicas por sus discrepancias con la reforma penal y con las medidas para atajar la saturación de las prisiones del país.

Tras esas disputas con Taubira y otras controversias relacionadas con la política migratoria, varios ministros y representantes del socialismo francés intentaron distanciarse del discurso Valls. El primer secretario del Partido Socialista, Harlem Désir, también le criticó abiertamente y dijo que "el narcisismo no es compatible con el socialismo".

Mientras tanto, Los Verdes (que forman parte de la coalición de Gobierno) lo han comparado con Sarkozy y el Partido de Izquierda ha llegado a acusarle de simpatizar con la ultraderechista Marine Le Pen, después de decir que las propuestas de un estudio que recomendaba la prohibición del velo islámico en las universidades eran "dignas de interes".

Duro con la inmigración

La política migratoria de Valls ha sido uno de los puntos más polémicos de su etapa como ministro del Interior. El pasado mes de septiembre dio la orden de desmantelar campamentos de gitanos rumanos y búlgaros y expulsar a sus ocupantes de Francia alegando que "tienen modos de vida extremadamente diferentes" y que generaban "mendicidad y delincuencia".

Numerosas figuras del partido socialista y varios miembros del Gobierno criticaron a Valls por estas medidas, pero el nuevo primer ministro francés se mantuvo en su postura. Una semana después, sacaba pecho y aseguraba que se había expulsado a 5.000 gitanos del país desde junio 2012 y que los índices de delincuencia habían bajado gracias a eso. Dijo además que Rumania y Bulgaria "no están preparadas" para integrarse en el espacio Schengen de la Unión Europea.

No fue hasta octubre cuando admitió su "torpeza" al expresarse sobre "la supuesta falta de voluntad de los gitanos búlgaros y rumanos". Aun así, la política no se ablandó: poco después de esta controversia se produjo la detención y deportación de una joven gitana de 15 años de origen kosovar mientras se encontraba en una excursión escolar.

Esta imagen provocó protestas y nuevas divisiones entre los socialistas y Hollande admitió que la niña podría volver a sus estudios en Francia, pero sin su familia. Incluso entonces, Valls tampoco dio un paso atrás: "Nada me hará cambiar de rumbo".

De origen español y culé

Valls nació en Barcelona en agosto de 1962, cuando sus padres, un pintor catalán exiliado y una italiana, estaban de vacaciones en Cataluña. Su tío abuelo, Manuel Valls i Gorina, compuso el himno del Barça, un equipo del que se confiesa forofo.

Comenzó a militar en las filas del partido socialista con 17 años, aunque no obtuvo la nacionalidad fancesa hasta los 20. En 1988, con tan sólo 26 años, fue ministro de Relaciones con el Parlamento, y en 1997 fue consejero de Comunicación y Prensa del primer ministro Lionel Jospin. En 2001 ganó la alcaldía de Evry y al año siguiente logró entrar en la Asamblea Nacional. Su popularidad no ha dejado de crecer desde entonces.

En las primarias socialistas de 2011, Valls apoyó a Dominique Strauss-Kahn, antes de que el escándalo sexual acabara con sus aspiraciones. La caída de DSK le animó a presentar su propia candidatura.  Quedó penúltimo entre los seis aspirantes, pero Hollande le rescató para su candidatura. Ahora, ya como primer ministro de Francia, su nombre empieza a sonar para la carrera presidencial de 2017.

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