Casi sin querer creó el argentino Quino (Mendoza, 1932) a esa niña de seis años que se convertiría en el símbolo de varias generaciones: Mafalda. Esa pequeña preguntona e inconformista hoy sigue siendo tan válida como cuando Quino la creó, y eso que han pasado 50 años.

"Prohibido preguntarme qué haría Mafalda hoy en día" es lo primero que nos dice el dibujante. Pero ¿y Quino, qué piensa hoy?  "Sigo diciendo lo mismo. El hombre sigue haciendo las mismas tonterías de siempre, y me moriré diciendo: somos estúpidos. Soy un optimista pesimista. El mundo ha evolucionado, sobre todo en tecnología y eso es lo grave, que tenemos mucha tecnología y no sabemos usarla bien".

Prohibido preguntarme qué haría Mafalda hoy en díaNi siquiera quiere imaginar a Mafalda físicamente en la actualidad, convertida en una mujer de 50 años. Lejos de explicaciones grandilocuentes acerca de los motivos por los que no le suma ni medio mes a la nena, este artista sorprendentemente humilde pese al alcance de sus dibujos, responde con sinceridad: "No tengo la menor idea de cómo sería ahora, porque para mí es un dibujito. Hay gente que se enoja: ¿cómo que un muñequito?, si a mí me acompañó toda la vida".

Un dibujito pero con mucho alcance y que casi pone en riesgo su vida. Dejó de dibujarla en el 73 porque no podía seguir diciendo lo que pensaba y plasmando lo que ocurría, y si lo hacía, un disparo habría sido la respuesta, cuenta.

"Tras el golpe de Chile la situación latinoamericana se puso muy sangrienta y Mafalda no podía dejar de hablar de lo que estaba pasando, pero si lo hacía me tenía que ir de Argentina, cosa que me ocurrió dos meses después. Si la seguía dibujando me pegaban uno o cuatro tiros".

El origen: anunciar electrodomésticos

Si seguía dibujando a Mafalda me pegaban uno o cuatro tirosA veces el destino parece jugar malas pasadas, y sin embargo son sólo pasos previos para llegar a un puerto inesperadamente mejor. Así pasó con Mafalda, que fue una petición de una agencia de publicidad que quería anunciar electrodomésticos de un modo distinto.

Así que Quino se inventó a Mafalda y su familia para que los diarios y revistas la incluyeran como tira y de paso se viera que los electrodomésticos que empleaban eran los que la agencia quería. Pero los diarios dijeron que aquello era publicidad y que había que pagarla como cualquier otra.

"Así que me quedé con 10 o 12 tiras hasta que dos años después un amigo, que era secretario de redacción de una revista, me pidió algo diferente a mis páginas de humor y le mostré eso. Lo publicó sin decirme nada". Era el 29 de septiembre de 1964.

Tuvo pues que ver Quino, según relata, cómo lo terminaba: "Apenas conocía a mi personaje, sólo había creado algo para aquel anuncio". En el feminismo encontró una buena fuente de inspiración

"Era muy fuerte el feminismo entonces y me parecía mejor una nena que un nene. Aún hoy me lo parece. Una nena que escucha las noticias sobre cómo va el mundo y que al mismo tiempo en el colegio le enseñan que hay que ser buenos y portarse bien, lo que era una contradicción. Aún nos dicen: no matarás y no te gustará la vecina, y no aprendemos: seguimos matando y nos sigue gustando la vecina".

Hasta llegar a ese momento dulce de éxito tuvo que pasar Quino por momentos duros, pese a ello inisiste en que jamás pensó en abandonar. "Desde los tres años quería ser dibujante de humor. Fue duro llegar a Buenos Aires con una carpetita y recorrer las editoriales y escuchar cómo te dicen que es una porquería, aunque las ideas no estaban mal". Tenía entonces 18 años y pasó tres años de 'miserias' económicas hasta lograr publicar su primera página: fue en 1954 en el semanario Eso es de Buenos Aires.

Me quedé con 10 tiras hasta que dos años después un amigo las publicó sin avisarLlama la atención que él mismo reconoce que tenían razón quienes decían en los primeros intentos que eran una porquería sus dibujos porque no sabía dibujar. Así lo dice literalmente: "Es que dibujaba muy mal. Cometí un gran error. A los 14 años ingresé en Bellas Artes y creí que no necesitaba saber perspectiva ni geometría del espacio, así que dejé de estudiar. Tuve que darme muchos porrazos para aprender, si me hubiera quedado haciendo la carrera no habría sufrido todo lo que sufrí".

Cita como ejemplo la primera vez que le pidieron dibujar un estadio de fútbol, ¿cómo se las ingenió? Se rasca la cabeza, piensa un segundo, y con toda la sencillez dice: "Sudando tinta".

Y a Mafalda, ¿cómo la dibujó? "Yo empiezo por la cabeza, el moño, las facciones. Y primero en lápiz borrando mucho, hay otros que lo hacen con tinta directamente, pero yo nunca pude. Y a los demás personajes les di a cada uno una cara distinta. Felipe, un triángulo; Manolo, un  cuadrado; Mafalda un óvalo, Susanita un óvalo para abajo. Cada uno tenía una forma geométrica, así la gente sin darse cuenta se identificaba... Pero es un truco muy difundido entre dibujantes".

Un dibujante Quino que no sólo es padre de Mafalda, a él se deben grandes historias de humor. Su primer libro de humor se publicó en 1963: Mundo Quino. Cuando dejó de dibujar a Mafalda continuó con esas otras historias de humor que siempre lo habían acompañado y que hasta hoy ha seguido publicando en libros de Humor. Entre ellos: A mí no me grite, Gente en su sitio, Quinoterapia o Bien, gracias, ¿y usted?

El resultado: una revolución imprevista y una vigencia inesperada

"No me planteaba nada de lo que ocurrió con Mafalda. Cuando me di cuenta fue al publicar el primer libro de tiras: se vendieron 5000 ejemplares en dos días y, ahí sí, vaya sorpresa". Lo que sí que no esperaba este dibujante autodidacta era que 50 años después su '"dibujito" siguiera teniendo tanta vigencia: "Mucho menos imaginé que esto seguiría así. El pensamiento sigue igual, seguimos machacando con lo mismo".

El pensamiento sigue igual: seguimos machacando con lo mismoSu familia, andaluces que lo animaron desde niño a que llevara a cabo sus sueños, sí que se sorprenderían, cuenta, de cómo sigue estando el mundo. "Desciendo de republicanos españoles muy politizados, anticlericales. Estarían asustados…" Y añade con una ironía que explica todo ese humor de las páginas que dibujó (no sólo Mafalda): "Con este Papa que va a conquistar muchos fieles... Pero me cae bien. Mejor que Rouco".

Relata el ánimo que siempre encontró en ellos: "Nunca me dijeron: te vas a morir de hambre.  Lo raro es que siga ese concepto de que el artista es alguien torturado que pasa hambre…". 

Él desde luego no tiene ninguna gana de quejarse, ha pasado rápidamente por la pregunta sobre la época más dura de su vida o sobre cómo a los 16 años se quedó huérfano. No teme sin embargo mostrar su punto débil o uno de los que peor se lo han hecho pasar: la timidez.


"Soy enfermizamente tímido"

"En Felipe puse cosas de un amigo y también de mí como el sufrimiento de ir al colegio y la timidez. Yo era muy tímido, enfermizamente tímido. Para comprar un lápiz daba vueltas y vueltas alrededor de la papelería, me hacía unos problemas terribles. Y con las mujeres, también. Como quería ser dibujante a toda costa descuidé todas las otras facetas como un idiota. Me lo impuse como un ortodoxo".

Me parecía mejor una nena que un nene, aún hoy me lo pareceSin embargo, nunca fue un hombre de rutina, incluso se llevaba un bloc de notas a la cama, por si a la caprichosa musa le daba por aparecer entre sueño y sueño.  Y aunque Mafalda no nació de noche, muchas de sus tiras sí que surgieron de ese modo.

Pese a los años que han pasado desde su creación y el largo espacio que ha estado sin dibujarla recuerda perfectamente la primera tira: "La recuerdo, era una tira que está con un lápiz se rompe la punta y dice estas cosas sólo ocurren en este país. En aquella época había mucha protesta popular".

Tiene gracia, o igual ninguna, que siga siendo tan aplicable la broma a nuestro presente: "Seguimos hablando de lo mismo… Es terrible".

No le gusta hurgar en la herida y se calla. No obstante, si alguien ha acompañado a unas cuantas generaciones de niños y jóvenes con sus dibujos ha sido él, así que le pedimos que diga algo a las generaciones más jóvenes. Y accede: "Lo que podría decirles es que se cultiven, que lean, que vayan a todos los museos que puedan, que vean teatro y cine. Porque así se más goza de la vida".