El cortejo fúnebre que trasladaba el féretro con los restos del expresidente Adolfo Suárez partió a las 09.35 horas de este lunes desde la Clínica Cemtro de Madrid—donde falleció este domingo— hasta el Congreso de los Diputados, en el que se instaló la capilla ardiente y al que llegó a las 10.00 horas.

El coche fúnebre en el que se podía ver el féretro cubierto con las bandera española salió del garaje de la Clínica por la calle Ventisquero de la Condesa, para tomar la M-40 y después la M-30, en dirección A-6, para después acceder a Madrid por la calle Princesa. Según fuentes hospitalarias, la familia de Suárez abandonó en la noche del domingo a las 23.00 horas la Clínica Cemtro, tras celebrar un "velatorio íntimo".

Se declara luto oficial desde el día 24 de marzo hasta el día 26 de marzo 

La capilla ardiente se abrió al público en torno a las 12.00 horas, aunque a primera hora de la mañana ya había colas de ciudadanos esperando para acceder al edificio.

Para recibir a los restos mortales del expresidente en la Puerta de los Leones estuvieron el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; los presidentes del Congreso, Jesús Posada; del Senado, Pío García-Escudero; del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, y los miembros de las Mesas de ambas Cámaras. Una sección militar de honor del Regimiento Inmemorial del Rey ha trasladado el féretro de honor al salón de Los Pasos Perdidos, donde se instaló la capilla ardiente.

Adolfo Suárez Illana, el hijo mayor del expresidente del Gobierno, encabezó la comitiva familiar que acompañço el féretro de su padre en su entrada al Congreso de los Diputados, portando en sus manos el estuche que guardaba el Toisón de Oro con el que el rey distinguió a Adolfo Suárez.

Más de un millar de personas que aguardaban a las puertas de la Cámara Baja para visitar más tarde la capilla ardiente rompieron en aplausos en medio de un profundo silencio. La capilla ardiente se cerrará al público a las 10.00 horas del martes. A las 11.30 horas el féretro será trasladado a Ávila, según han indicado las mismas fuentes.

Respetos de la familia real

Los primeros en llegar eran Don Juan Carlos y Doña Sofía a las 10.30 horas, acompañados de la Infanta Elena, que acudían para dar el último adiós y condecorar a título póstumo al expresidente con el collar de la Real Orden de Carlos III, la máxima distinción civil que concede el Gobierno, y que reconoce a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado "eminentes y extraordinarios servicios a la Nación" y que don Juan Carlos ha depositado a los pies del féretro. A la salida del Congreso, el rey se dirigió a los medios de comunicación con tres palabras que señalaban sus sentimientos de las últimas horas: "Una gran pena".

Los Príncipes asistieron a las 12.00 horas en Bilbao al funeral por el alcalde de la ciudad Iñaki Azkuna y, cuando regresaron a Madrid, se desplazaron a la capilla ardiente. Allí, el príncipe de Asturias subrayó que a Adolfo Suárez "hay que agradecerle todo".

La Casa del Rey ha decidido suspender todos los actos institucionales previstos en su agenda durante los tres días de luto oficial decretados por el Gobierno y entre los que se encontraba la primera visita oficial a España de los nuevos reyes de los belgas. 

Una sección de militar de honor del Regimiento Inmemorial del Rey ha portado el féretro

El Boletín Oficial del Estado ha publicado este lunes un real decreto por el que se decretan tres días de luto oficial por la muerte del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, tal como anunció el domingo el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy.

"Se declara luto oficial desde las 00 horas del día 24 de marzo hasta las 24 horas del día 26 de marzo, durante los cuales la Bandera Nacional ondeará a media asta en todos los edificios públicos y buques de la Armada", dice el texto firmado por el rey y el presidente del Gobierno.

A partir de ese momento se ha puesto en marcha el protocolo previsto para estas ocasiones, aprobado por José Luis Rodríguez Zapatero. Hasta el miércoles, todas las banderas de los edificios públicos españoles, incluidas embajadas, consulados, gobiernos autonómicos y locales, ondearán a media asta, según han explicado fuentes gubernamentales. Asimismo, quedarán suspendidos los actos que conlleven celebraciones, norma por la que están concernidas todas las instituciones públicas.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, también visitó, entre otros presidentes autonómicos, la capilla ardiente. Mas resaltó, en declaraciones a la cadena Ser, "la visión, sentido de Estado, la audacia y el coraje" del primer presidente de la democracia.

El Congreso, lugar de honor

Esta es la tercera vez que el Congreso de los Diputados acoge una capilla ardiente en la Historia de la democracia. El protocolo de este tipo de actos establece que tras el velatorio privado para la familia y amigos, el cuerpo sea trasladado al Congreso, donde quedará instalado en el Salón de Pasos Perdidos.

Así ocurrió cuando falleció el expresidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo. La capilla ardiente de Gabriel Cisneros fue la primera en la historia de la democracia que se instaló en la Cámara Baja. Aquel 27 de julio de 2007, los restos mortales de este padre de la Carta Magna fueron instalados en el vestíbulo de Isabel II de la Cámara Baja. Un año más tarde, el 4 de mayo de 2008, se instaló la capilla ardiente de Calvo-Sotelo, esta vez en el Salón de Pasos Perdidos.

No ocurrió así cuando fallecieron los también padres de la Constitución Manuel Fraga, Gregorio Peces-Barba y Jordi Solé Tura, y también el expresidente de la Cámara Baja Félix Pons, pues así lo decidieron sus familiares, que declinaron el ofrecimiento para instalar en la Cámara la capilla ardiente.