La meningitis y la tuberculosis surgen en un CETI de Melilla desbordado

  • Dos personas que saltaron la valla fronteriza permanecen ingresadas en el Hospital Comarcal.
  • El CETI acoge a más de 1.900 personas, el cuádruple de su capacidad, que es de 472 internos.
  • La basura y los desperdicios se acumulan en los alrededores del centro de extranjeros, situado a las afueras.
  • El presidente del Colegio de Médicos admite que existe preocupación, aunque las autoridades políticas piden calma.
Imagen de los alrededores del centro de extranjeros melillense.
Imagen de los alrededores del centro de extranjeros melillense.
Ángel Calleja

El hacinamiento en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla (CETI) ha disparado el riesgo de un brote epidemiológico. Al menos 226 personas, entre internos y personal, han recibido vacunas y tratamiento preventivo después de que dos de los extranjeros que entraron irregularmente a través de la valla fronteriza hayan sido ingresados en el Hospital Comarcal.

El primero de ellos es un ciudadano de Gabón que llegó el 18 de febrero y que se encuentra en aislamiento en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) desde el pasado 16 de marzo por meningitis bacteriana.

Los análisis han determinado que el tipo de la misma es el W, endémico de la zona subsahariana. Esta dolencia, de rápido desarrollo, puede afectar a los tejidos cerebrales y provocar lesiones graves e incluso la muerte.

El enfermo, de 20 años, se encuentra en estado grave y se teme por su vida, según confirmaron fuentes sanitarias a 20minutos este jueves. Está semiinconsciente y recibe tratamiento antibiótico, además de líquidos para paliar la pérdida de hidratación.

Portadores de tuberculosis

Este diario también pudo comprobar que el hospital ha separado del resto de pacientes a otro interno. Su nacionalidad y su edad no han trascendido, pero sí su diagnóstico: positivo por desarrollo de tuberculosis.

El CETI levantó la cuarentena hace escasos días a otro interno que había permanecido aislado durante semanas por la misma razón. Trabajadores del centro detallaron que el 95% de los exámenes iniciales realizados a los recién llegados han dado positivo como portadores de tuberculosis en el Test de Mantoux, indicado para detectar la enfermedad, aunque muy pocos la desarrollan finalmente.

El Hospital Comarcal ha realizado placas de tórax en tandas de hasta 40 personas en los últimos meses para descartar contagios. Sin embargo, sanitarios, guardias civiles y personal administrativo denuncian que la profilaxis ha sido escasa. "El chico tuberculoso estuvo separado en una habitación, pero salía y andaba por los pasillos para ir al baño", precisaron.

"La contención debe hacerse en una habitación estanca de presión negativa, en la que el aire no sale de la estancia. Una persona con tuberculosis activa no debería relacionarse con otras, salvo con personal médico debidamente protegido. Que esté en un centro saturado de gente no es la mejor idea", explicó a 20minutos Carlos Carpio, especialista en Neumología del Hospital La Paz de Madrid.

1.900 personas para 472 plazas

Expertos médicos de la Ciudad Autónoma consultados por este diario advierten de que la combinación del hacinamiento —en el CETI hay casi 1.900 personas, pese a que solo tiene 472 plazas— con la presencia de enfermedades de tipo infeccioso constituyen un "riesgo alto" para Melilla y para el resto de España.

Este es el motivo, añaden, de que la salida de inmigrantes hacia los Centros de Internamiento (CIE) de la Península Ibérica —la siguiente parada de los inmigrantes, previa a su posible expulsión— no se haga a un ritmo mayor: "En el caso de la tuberculosis, no pueden salir de Melilla con índices superiores a 5. A pesar de ello, se ha enviado a gente con índices de hasta 10", concluyen.

Jesús Delgado, presidente del Colegio de Médicos de Melilla, declaró esta semana que el tratamiento preventivo que se está aplicando se queda "corto" y que las autoridades sanitarias no están tomando las medidas necesarias. Este jueves matizó que, a pesar de ello, no existe "ningún tipo de alerta sanitaria".

El delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, apuntó que espera aliviar la presión del CETI en los próximos días enviando a más migrantes a la Península. Un grupo de 20 ciudadanos subsaharianos y 20 sirios lo hizo durante la noche de este jueves. Mientras, una parte de ellos duerme en las 16 tiendas de campaña instaladas al aire libre por Cruz Roja y la decena aportada por el Ejército.

El desbordamiento es tal que parte de los residentes ya duermen fuera de los límites del CETI, en un espacio con tiendas militares delimitado por una simple alambrada.

La basura y los desperdicios se acumulan en la explanada frente al centro en la que pasan el tiempo los inmigrantes. En los últimos días, se sientan al sol entre restos de latas, comida e incluso pañales mientras los niños, fundamentalmente de familias sirias, juegan en los alrededores. Ningún equipo de limpieza de la ciudad ha visitado la zona.

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