Juicio al matricida de Guinardo
El acusado de matar a su madre en el Guinardó durante el juicio que se celebra en Barcelona. (Guido Manuilo/Efe) GUIDO MANUILO/EFE

Antonio B.H., el joven acusado de matar a su madre en el barrio del Guinardó (Barcelona) asestándole 68 cuchilladas y arrojándola después después de los hechos declaró a los agentes que lo detuvieron poco después de los hechos que acabó con la vida de su madre porque se negó a consumir cocaína con él, según han relatado un mosso d'esquadra durante el juicio.

"Dijo que no quería abrir la boca para que le metiera la coca y la he tenido que matar", dijo "literalmente" el procesado a los agentes que le custodiaban en el Hospital Clínic de Barcelona, adonde fue trasladado tras ser arrestado por la policía autonómica.

Dijo que no quería abrir la boca para que le metiera la coca y la he tenido que matar

El propio Antonio B.H. reconoció ayer en la primera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia de Barcelona que estaba triste porque su madre, que tenía 57 años cuando la mató, no consumía cocaína con él pese a que le había ofrecido en varias ocasiones.

El acusado también ofreció droga a su psicóloga, a la que visitó el dia antes del asesinato para explicarle que no se encontraba bien, que estaba perdido y que no sabía por donde tirar.

De madrugada

El brutal asesinato ocurrió la madrugada del 21 de enero de 2005 cuando el procesado, que permanece en prisión provisional desde su detención, se armó de varios cuchillos y sobre las cinco de la mañana le asestó a su madre 68 cuchilladas en diferentes partes del cuerpo, principalmente el cuello y la cara.

Uno de los agentes de la Policía Nacional que efectuó el registro de la vivienda ha explicado hoy durante la reconstrucción de los hechos que Dativa H.F., que así se llamaba la víctima, se levantó "voluntaria" y "tranquilamente" de la cama en la que dormía, se puso la chaqueta, las zapatillas y se dirigió al salón, donde su hijo la atacó salvajemente.

El policía ha detallado que el comedor que se encontró era "una sangría" tras el asesinato, con sangre en las paredes y en el techo y muebles, cristales y demás objetos destrozados en el techo.

Decía cosas raras y hacía manifestaciones que me estaban asustando. Empezó a hablar del demonio

A pesar de recibir 68 cuchilladas, la mujer murió tras ser lanzada, ya agonizante, desde el segundo piso de la vivienda a la calle, según han afirmado hoy los forenses que le hicieron la autopsia.

Presentaba un brote psicótico

La psicóloga del acusado, María Dolores Gordillo, ha comentado durante el juicio que cuando Antonio fue a su consulta la tarde anterior al crimen lo vio muy mal, que presentaba un brote psicótico y decía cosas inconexas y sin sentido, por lo que le aconsejó que se fuera a su casa a dormir.

Sin embargo, el procesado quedo posteriormente con Juan Castilla, un amigo de la adolescencia con quien estuvo cuatro horas desde las ocho de la tarde hasta la medianoche. Durante ese período consumió importantes cantidades de cocaína, según explicó Castilla en el juicio.

"Decía cosas raras y hacía manifestaciones que me estaban asustando. Empezó a hablar del demonio. Tuvimos una conversación totalmente absurda y abstracta", comentó el amigo.

Posteriormente, Antonio B.H. llegó a su casa sobre la medianoche, besó a su madre, que ya dormía, y se fue a su dormitorio donde se puso a escuchar música, escribir en su cuaderno de notas y consumió más droga,

Ayer durante su declaración en el juicio dijo que no se acordaba de nada más.