Estafados por el SAREB
Estafados por el SAREB ATLAS

"Ví una promoción de pisos en el distrito valenciano de Quatre Carreres —en una feria inmobiliaria— y tras ir a visitarlo, me gustó. Al poco tiempo, en enero de 2014, firmé un contrato de reserva y dejé una señal de 3.000 euros. El precio fijado era de unos 140.000 euros. Me habían rebajado el precio un 4% debido a que la vivienda le faltaban unos remates, de los que yo me haría responsable. Todo lo gestioné a través de la inmobiliaria designada por el banco [Liberbank], que me dijo que el piso ya era mío a falta de que la entidad diera el sí definitivo".

Di la reserva para un piso que costaba 140.000 euros; el banco rechazó la operación porque subió el precio 30.000 € más" Hasta aquí, la de Juan Luis es la historia de tantos ciudadanos españoles que se deciden a adquirir una vivienda en poder de una entidad bancaria. Los problemas para él comenzaron entonces. Tras semanas esperando a la respuesta por parte del banco, éste ("a través de la inmobiliaria, ya que nunca da la cara") le denegó la reserva, al igual que a cerca de una veintena de personas. "Me dijeron que rompían el acuerdo porque habían decidido aumentar el precio del piso. Si me lo quería llevar tenía que pagar más de 170.000 euros", recuerda.

La entidad —con la que este diario se ha puesto en contacto, pero hasta el momento ha declinado dar su versión— finiquitó el acuerdo devolviéndole los 3.000 euros, lo que en ningún caso le ha dejado satisfecho, por lo que ha presentado una reclamación. "Ya me había hecho ilusiones, y han echado por la borda todo el trabajo y los trámites que durante semanas hicimos la inmobiliaria y yo mismo", explica. Finalmente, y después de que la antigua caja le respondiera, por carta, que fue él quien renunció a la oferta, ha optado por adquirir una vivienda de similares características, si bien a través de otra entidad financiera.

Casos como el de Juan Luis son cada vez más frecuentes en la compra de viviendas de bancos, tal como aseguran fuentes del sector a 20minutos, que alertan de un creciente aluvión de quejas. Son cientos las familias que, de forma particular, o a través de plataformas de afectados, denuncian haber sufrido toda clase de problemas al tratar de adquirir un piso en poder de una entidad financiera o de la Sareb (conocido como banco malo).

Comprar un piso con deudas, o con okupas

Hay casos en los que la entidad ha dejado una deuda de 20.000 euros", aseguran fuentes del sector El principal problema, tal como señalan a este diario fuentes inmobiliarias, "son las deudas que en muchos casos dejan las entidades, tanto en el pago de suministros (agua, luz...) como en pago de la comunidad. En este caso los bancos son prácticos y se rigen por la ley, que les permite pagar solo las deudas acumuladas en los dos años anteriores y posteriores", explica M. A., que ha optado por no revelar su identidad. De esta forma, se están comprando cada vez más viviendas con deudas acumuladas —"en algunos casos con hasta 20.000 euros"— lo que origina gastos adicionales para los nuevos dueños y agujeros en las cuentas de las comunidades de vecinos.

"En el caso de que no se quiera hacer frente a las deudas de los anteriores propietarios, el coste de realizar un nuevo contrato de suministro roza los 200 euros", recalca M. A., que tambiá ha visto casos de entidades que "meten el miedo en el cuerpo a los futuros propietarios, y les dicen que o pagan o no les venden el piso", asegura. No es el caso de la Sareb, que en 2013 destinó más de 30 millones de euros al pago de gastos de comunidades de vecinos.

Deudas que impiden traspasar la vivienda

También relacionado con deudas —en este caso de la entidad promotora— es el caso que ha dejado a 21 familias de Badajoz sin posibilidad de entrar en sus viviendas durante más de un año, a pesar de las mismas estaban acabadas. La compañía extremeña Urvicasa se vio obligada a acudir al concurso de acreedores el pasado año, "impidiendo así la entrega de los pisos, terminados en marzo de 2013 ya que la Sareb reclama los intereses desde que entró en preconcurso para poder entregárnoslas", explica Eugenio García, uno de los afectados que se ha agrupado en una plataforma.

El proyecto, auspiciado por el plan especial de vivienda del Gobierno de Extremadura, no ha podido culminarse aún en la entrega de los pisos ya que el banco malo reclama una deuda de unos 100.000 euros a la promotora. "Llevamos 389 días sin las viviendas porque a la Sareb le ha dado la gana, ¿y encima de ha de pagar por ello? ¿Por qué he de pagar en el 2014 lo que tengo por contrato en 2010? Si es por no cumplir el contrato, éste también pone que como mucho tres meses después de la finalización de la obra tendrían que entregármela", alega.

Meses con la hipoteca concedida

De "insostenible" llegaron a calificar Nuria G. y su marido el proceso de compra de su vivienda, entonces en poder de la Sareb, entidad encargada de gestionar los llamados activos tóxicos de la banca nacionalizada. Tal como han relatado a este diario, en octubre de 2013 entregaron una reserva de 1.000 euros a Bankia (entidad que gestionaba la compraventa) para adquirir un piso de 213.800 euros en Madrid. Apenas unas semanas después otra entidad les concedió una hipoteca. ¿Todo listo para culminar la compra? No, apenas fue el comienzo de la "pesadilla".

"En diciembre, con todo aprobado, no podíamos firmar porque existían irregularidades en el registro y en las cargas (IBI y comunidades sin pagar)". Éstas no se resolvieron hasta febrero. Entonces, cuando ya se iba a finalizar el proceso, la entidad "bloquea la firma a última hora pidiendo nuevos documentos anti-blanqueo con respecto a una donación familiar que habíamos recibido desde Alemania", recuerda Nuria, que en apenas dos días cumplió el requerimiento. Tras nuevas semanas sin obtener respuesta, y después de meses pagando costes y alquileres (ya que no podían entrar en su vivienda) finalmente la firma se ha producido esta pasada semana.

El caso de Nuria ha tenido un final feliz, pero tal como ella reconoce "nos consta que no somos los únicos afectados por esta situación injusta que viven otros muchos particulares con reserva de piso". Es el caso, por ejemplo, de entre 135 y 300 familias que habían reservado mediante una señal la compra de una vivienda de la Sareb, cuando poco después esta entidad vendió las mismas (en un paquete conjunto de un millar) a un fondo buitre. El propio banco malo, posteriormente, ha asegurado que hará todo lo necesario para que las personas que hayan hecho sus reservas tengan pleno derecho a ellas.

En foros de afectados como este se puede comprobar que son numerosas las preocupaciones de ciudadanos y particulares en sus respectivos procesos de compra de vivienda a través del banco malo. Son numerosos los casos de usuarios que denuncian no haber sido informados de que habían perdido el derecho preferente a la compra, o de aquellos que se ven con todo tipo de impedimentos para adquirir la vivienda pagando al contado.

Propietarios acabando las obras

Especialmente llamativa es la odisea vivida por los compradores de un grupo de viviendas de protección pública de precio limitado (VPPL) en Getafe. Después de que la obra se paralizase a finales de 2012, a pesar de que la promoción estaba prácticamente terminada, el préstamo al proyecto —originariamente de Bankia— pasó a manos de la Sareb.

"Meses después, en abril de 2013, la promotora [Gestesa] entró en concurso de acreedores", explica Josu Plaza, portavoz de la plataforma de afectados que incluso inició una campaña de recogida de firmas. Finalmente, tras múltiples negociaciones, "en diciembre de 2013 conseguimos llegar a un principio de acuerdo mediante el cual seríamos los propios compradores los que financiásemos tanto la terminación de los remates de las obras como las deudas pendientes (por parte de promotora y constructora) relativas a nuestra parcela", añade, al tiempo que señala que como contraprestación han conseguido unos ciertos descuentos en sus préstamos hipotecarios. Todo con tal de entrar, de una vez, en sus viviendas.

El acuerdo, según Plaza, está aún pendiente de firmar debido a la "multitud de problemas" que están surgiendo para reunir toda la documentación reclamada por la entidad. "Parece que podría llegar a firmarse el acuerdo para Semana Santa más o menos", concluye.