El ejército estadounidense informó hoy de que diez soldados de ese país murieron ayer y cinco resultaron heridos en tres sucesos en las provincias de Salahadin y Diyala, al norte de Bagdad.

Fueron tres explosiones distintas al norte de Bagdad que marcan un nuevo hito en la historia sangrienta del ejército aliado en Irak

En el suceso más sangriento seis soldados murieron y tres resultaron heridos al explotar un artefacto al paso de la patrulla en la que viajaban, en la provincia de Salahaldin, al norte de Bagdad.

Desde la caída de un helicóptero estadounidense en enero pasado por "fuego enemigo" en la que 12 soldados perdieron la vida, el ejército norteamericano no había sufrido tantas bajas en un sólo ataque.

La nota, que no da más detalles sobre lo sucedido, agrega que los uniformados eran parte de las fuerzas estadounidenses destinadas en la provincia de Salahadin, considerada uno de los feudos de la insurgencia suní.

Estaban asignados a una unidad militar de intervención relámpago y efectuaban operaciones de combate.

En Salahadin, provincia natal del ex presidente iraquí, Sadam Husein, murió un uniformado y otro resultó herido por la explosión de una bomba bajo el vehículo en el que viajaba, al sur de Tikrit, capital de la provincia, según una segunda nota del mando militar de hoy.

Otros tres militares perdieron la vida, también ayer, y otro sufrió heridas en un ataque de similares características en la provincia de Diyala, en el noreste de Irak, según otro comunicado estadounidense emitido.

La identidad de estos seis soldados, que eleva hasta los 3.179 los muertos en Irak desde que comenzó la guerra, no ha sido desvelada, ya que en estos momentos el ejército estadounidense está notificando a sus familias su fallecimiento.

Peregrinos chiíes muertos

También en la capital se suceden los atentados, en lo que parece ser el inicio de una nueva jornada sangrienta.

Al menos ocho peregrinos chiíes han muerto hoy al sur de la ciudad mientras caminaban hacia Karbala, a 80 kilómetros al sur de Bagdad.

Este fin de semana se celebra una fiesta musulmana para conmemorar el fin del luto de 40 días por la muerte del nieto del profeta Mahoma.