Un trabajador que prestaba servicios en un ministerio, contratado inicialmente por cinco horas, actualmente, tal y como aparecía en sus fichajes, venía realizando una jornada superior a la jornada completa, por lo que solicitaba que le fuera reconocida como jornada ordinaria la que efectivamente realizaba y no la que tenía pactada en el contrato. Subsidiariamente y para el caso de que no le fuera reconocida esta jornada, solicitaba que se le abonaran como horas extraordinarias.

Para apoyar su argumentación, el trabajador tenía dos cartas de su superior jerárquico directo diciendo que venía realizando una jornada completa por necesidades del servicio y solicitando al ministerio que le reconocieran la jornada completa. Además, existía un informe del inspector de trabajo en el que éste afirmaba que había corroborado que la jornada realizada por el trabajador excedía la jornada completa.

Por su parte, el ministerio afirma que el trabajador no ha sido contratado para realizar una jornada completa y que, por tanto, si él la realiza, lo hace por propia voluntad y no puede por tanto pedir que este exceso de jornada sea retribuido.

La sentencia

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid le da la razón al ministerio y determina que "el deber del empresario de proceder a la retribución de sus trabajadores es indudable, como también lo es que tal deber sólo alcanza a lo pactado en el contrato de trabajo. No cabe en coherencia que se intente reclamar un salario ordinario por una jornada distinta y superior a la que se tiene establecida".

Consulta las sentencias anteriores