El personal del Servicio Cántabro de Salud (SCS) sufrió un total de 88 agresiones en 2013, de las que el 91 por ciento fueron verbales, por amenazas e insultos, mientras que el 9 por ciento fueron físicas, según balance provisional de incidentes violentos en la sanidad pública de Cantabria.

El 41% de estos incidentes (37) se produjeron en Atención Primaria, el 26,3% (26) en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, el 15% (13) en el hospital de Laredo y el 14% (12) en el de Sierrallana.

A pesar de las 88 agresiones denunciadas por los trabajadores, éstas se han reducido un 25% respecto a 2012, año en el que se registraron 110 incidentes violentos en los diferentes servicios de atención del SCS, duplicando los acontecidos en 2011 (52).

La consejera de Sanidad y Servicios Sociales, María José Sáenz de Buruaga, ha dado a conocer estos datos en una rueda de prensa en la que ha presentado el 'Plan de Prevención y Atención ante Incidentes Violentos en el Ámbito Sanitario Público de Cantabria', que el Ejecutivo ha puesto en marcha en colaboración con los colegios profesionales de Enfermería y Médicos.

Precisamente, estos dos colectivos encabezan las agresiones denunciadas por el personal sanitario en 2013 con un 44,5 (37) y un 30% (25), respectivamente. Tras ellos, se encuentran los auxiliares de enfermería, que padecieron 20 agresiones (14%), y los celadores y otros trabajadores, con cinco (2,4%).

En cuanto a las ocho agresiones físicas registradas, cuatro se produjeron en Urgencias, tres en Hospitalización y una en consultas y tuvieron lugar en los hospitales de Valdecilla (5), Sierrallana (2) y Laredo (1). Además, cinco de estas ocho agresiones las sufrieron enfermeros y auxiliares.

Plan de prevención y atención

Aunque las evaluación de riesgos indica que en las áreas asistenciales de Cantabria hay una "probabilidad baja" de que ocurran este tipo de incidentes, la consejera ha ensalzado que el Gobierno pone en marcha un Plan de Prevención y Atención para promover la "tolerancia cero" contra esta "lacra" y lograr que el nivel de riesgo sea "mínimo" para los profesionales.

Este Plan, en el que la Consejería de Sanidad y los colegios de Enfermería y Médicos han estado trabajando más de dos años, cumple con el "compromiso político" sellado por el Gobierno con ambos colectivos para "la lucha contra estas injustas agresiones", ha indicado Sáenz de Buruaga.

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