El Servicio de Quemados del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia realizó en 2013 diversas atenciones durante las Fallas, de las que 33 estaban directamente relacionadas con la manipulación de petardos. De ellas, 32 no revistieron gravedad y los pacientes fueron dados de alta o remitidos a centros de salud tras practicarles curas de urgencia y sólo uno precisó ingreso hospitalario. Un 60 por ciento de las atenciones por manipulación de petardos correspondieron a menores de 16 años.

Los otros 43 casos atendidos estuvieron relacionados con quemaduras provocadas por aceites en la elaboración de buñuelos o por otras causas. Esta unidad ha pedido este martes "precaución" durante las fiestas de Fallas cuando se manipulen petardos o se utilice aceite en la elaboración de buñuelos y churros tras las 76 urgencias por quemaduras que realizó en estas fechas en 2013, según ha informado la Generalitat en un comunicado.

Las atenciones por quemaduras durante las fiestas han descendido con respecto a las fallas de 2011, en las que el Hospital La Fe atendió 100 urgencias por quemaduras entre los días 10 y 20 de marzo. En este sentido, el control de la venta de material pirotécnico y la restricción de la normativa "evita que se produzcan grandes quemados durante el periodo de Fallas".

Las lesiones más habituales se producen en las manos, pero también en la cara a consecuencia de la metralla que puede saltar por el uso indebido de la pólvora.

La Unidad de Quemados ha recomendado que, si alguien sufre una quemadura grave y se prende fuego, debe detenerse, tirarse al suelo y rodar. En este caso, recomienda envolver a la persona con un material grueso para apagar las llamas y rociarla con agua; llamar al 112; no quitarle la ropa quemada que esté pegada a la piel; verificar que la persona esté respirando; si la respiración se ha detenido o si las vías respiratorias están bloqueadas, aconseja abrirlas. De ser necesario, subraya que se debe practicar la reanimación cardiopulmonar.

En caso de quemaduras leves, si no hay rupturas en la piel, se debe correr agua fría sobre el área de la quemadura o sumergir el área en agua fría, pero no helada, durante por lo menos cinco minutos. Una toalla limpia, húmeda y fría también ayuda a reducir el dolor. Posteriormente, se debe cubrir la quemadura con un vendaje estéril o con un trozo de tela limpio y protegerla de presiones o fricciones.

La Fe recuerda que las quemaduras menores suelen sanar sin tratamiento adicional. Sin embargo, en el caso de quemaduras de segundo grado que cubran un área de cinco a ocho centímetros o si el área quemada es en las manos, pies, cara, ingles, glúteos o una articulación importante, se debe tratar como si fuera una quemadura grave y acudir a su centro médico más cercano.

Ante una quemadura, no se deben aplicar ungüentos, mantequilla, hielo, medicamentos, cremas, aceites en aerosol ni cualquier otro remedio casero en las graves; ni respirar, soplar ni toser sobre ella; ni tocar la piel muerta o ampollada ni retirar la ropa que esté pegada a la piel. Tampoco se tiene que administrar nada a la persona por vía oral ni sumergirla en agua fría porque puede causar "shock" ni colocar una almohada debajo de la cabeza si hay quemaduras de las vías respiratorias, "porque esto puede cerrarlas".

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