Desalojan a los ‘okupas’ de Pozo
Dos agentes de la Policía vigilan la calle Pozo (Aníbal González).
Veinticinco agentes de la Policía Nacional llegan al Pumarejo en tres furgones antidisturbios, escoltados por dos coches patrulla y cuatro motos. Traen hasta guías caninos. Tienen una orden judicial para desalojar el número 18 de la calle Pozo, una casa con riesgo de derrumbe.

Raúl, Kiko, Aitor, Lidia y Pau, de Italia, cinco jóvenes entre 22 y 30 años, duermen en su interior. «Sabíamos que iban a echarnos algún día, pero no hoy», dicen los okupas, que entraron en el inmueble el pasado 1 de octubre. «Le habíamos cogido cariño a la casa. Fabricábamos pan y creábamos música», cuenta una de las chicas a 20 minutos.

La orden de desalojo dictada por el Juzgado de Instrucción número 11 se ha cumplido dos meses después de que la propiedad presentara dos denuncias: una, por usurpación de la vivienda, y otra, por robo y amenazas a los dueños. «Han quitado los puntales de la casa y se han llevado material de la constructora», explica Daniel Miño, abogado de la propiedad. Ahora, el juez llamará a declarar a los identificados.

La operación, llevada a cabo por el grupo Hércules de la Comisaría de la Alameda, se desarrolló sin incidentes.

La casa estaba llena de pintadas como Sevilla está enladrillada ¿Quién la desenladrillará? o 43.000 casas sin habitar.