El propósito de Renfe es reducir al máximo el servicio a bordo: los trenes tendrían dispensadores automáticos en lugar de cafeterías y  no ofrecerían prensa a los viajeros. Este ahorro de espacio permitirá aumentar el número de plazas. Las aerolíneas que actualmente realizan el puente aéreo son conscientes de que el nuevo medio de transporte puede suponer un descenso, a corto plazo, hasta de un 30 % de su cuota de mercado.