La Federación de Regantes del Ebro califica de "frivolidad" las críticas de la Generalitat de Cataluña al plan de cuenca

La Federación de Regantes de la Cuenca de Ebro ha calificado de "demagogia" y "frivolidad" las críticas de la Generalitat de Cataluña al Plan Hidrológico de la demarcación del Ebro, al pretender "discriminar dentro del valle del Ebro --donde está probado el alto valor añadido de la producción agraria-- qué hectáreas son prioritarias y cuáles no en función de un criterio meramente territorial".
Río Ebro por Logroño
Río Ebro por Logroño
EUROPA PRESS

La Federación de Regantes de la Cuenca de Ebro ha calificado de "demagogia" y "frivolidad" las críticas de la Generalitat de Cataluña al Plan Hidrológico de la demarcación del Ebro, al pretender "discriminar dentro del valle del Ebro —donde está probado el alto valor añadido de la producción agraria— qué hectáreas son prioritarias y cuáles no en función de un criterio meramente territorial".

En una nota de prensa, esta federación ha estimado que la Generalitat de Cataluña pretende ofrecer una "imagen distorsionada" del plan que "esconde intenciones que posiblemente nada tengan que ver con el propio plan y quedan por sí mismas descalificadas por su marcado talante antidemocrático".

Según ha argumentado este colectivo, "mientras otros territorios apuestan por la modernización de regadíos y reservan para la vigencia del plan desarrollos de nuevos regadíos de pequeño tamaño, Cataluña presenta la creación de 154.163 nuevas hectáreas" y pide "duplicar el caudal ecológico del Delta del Ebro".

De esta forma, "la suma de las pretensiones sobre el agua del Ebro de la Generalitat de Cataluña deja lugar a pocas dudas y en una situación precaria las restantes Comunidades autónomas del Ebro".

Además, "la acusación de falta de consulta a Cataluña sobre el plan revela una acusada miopía con respecto al proceso participativo por el que se ha llevado a cabo la concertación" del mismo puesto que, "al margen de las múltiples reuniones llevadas a cabo con distintos agentes implicados —de ecologistas a universidades pasando por abastecimientos, regadío y una larga lista—, Cataluña contó en la tramitación con un proceso de participación propio en el 613 personas —particulares, Administración, investigación y sectores productivos— presentaron 330 propuestas de las cuales tan sólo 15 no fueron aceptadas".

Fijación por todas las ccaa

La Federación de Regantes de la Cuenca de Ebro ha opinado que "si la Generalitat de Cataluña persiste en su empeño de salir de los cauces legalmente estipulados para la aprobación del plan, será necesario recordarle que la fijación de los caudales ambientales debe realizarse con la participación de todas las Comunidades autónomas y de todos los usuarios".

En este sentido, ha argumentado que "a todos afecta" ese caudal, "sin perjuicio de las disposiciones legales con respecto al Plan Integral de Protección del Delta, las cuales en todo caso no tienen capacidad propia para modificar el Plan Hidrológico de la demarcación del Ebro".

Por tanto, será el Consejo del Agua de la demarcación del Ebro el lugar y los actores "que dirimirán cualquier modificación de caudales ecológicos, siendo el resto de situaciones anómalas en sí mismas".

Caudales garantizados

La federación de regantes ha recordado que los caudales ecológicos asignados al Delta del Ebro están "garantizados", con una aportación anual de entre el 23 y el 30 por ciento de la aportación en régimen natural, "cantidad muy superior a la del resto de ríos mediterráneos de España y que resultan factibles gracias a la existencia de un embalse ubicado fuera de Cataluña, el embalse de Mequinenza y, en mucha menor medida, por los caudales aportados por el conjunto Cinca-Segre".

Además, este caudal ecológico "podrá modificarse en función del estado ecológico, pero siempre bajo el principio de unidad de cuenca y con informe favorable del Conejo del Agua de la Demarcación".

En este punto, la federación ha explicado que la explotación de Mequinenza es "clave" para asegurar los caudales ambientales del Delta y garantizar la protección frente a avenidas y ha comentado que la Comisión de Desembalse de Mequinenza está compuesta por usuarios del agua del tramo bajo del Ebro, en su totalidad pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Cataluña.

En el seno de dicha Comisión de Desembalse, "se adoptó la decisión, en 2012, de rebajar el caudal desembalsado porque no se podía garantizar el caudal ecológico de 100 metros cúbicos por segundo en el tramo bajo del Ebro y la satisfacción de las demandas de los regadíos existentes, entre ellos, los caudales de la margen Derecha e Izquierda del Ebro".

Al respecto, la federación ha precisado que unos caudales ecológicos como los propuestos por la Generalitat generarían "una gestión rígida del embalse de Mequinenza" y supondría "la falta de sentido de la Comisión de Desembalse ya que la única función sería la de gestionar unos caudales ecológicos obligatorios".

Cuestionamiento al actual modelo

La federación ha relatado que, "en años secos, Cataluña detrae más agua que los caudales aportados por el Ebro" y "la ruptura del principio de unidad de cuenca y la solidaridad entre territorios implícita en la misma traería consigo cuestionamientos al actual modelo de gestión, tanto de las avenidas como de las sequías".

Así, "después de lo escuchado estos días, qué territorio estaría dispuesto a ceder de lo suyo para asegurar las mínimas demandas en Cataluña".

La Federación de Regantes ha sostenido que en la gestión del agua "no existen fronteras, existen las demarcaciones", un sistema "con larga tradición en la cultura del agua española y adoptado como criterio por la Unión Europea", que "no entiende de afanes políticos", sino "de la unidad del recurso y de la necesaria unidad de gestión".

Por todo esto, la federación, "como entidad representativa del los usuarios regantes de la cuenca del Ebro, reiteramos nuestra defensa del Plan Hidrológico de la demarcación del Ebro aprobado el pasado 28 de febrero".

Sobre el mismo, "defendemos sus bondades y también sus imperfecciones porque es fruto del ejercicio de democracia y consenso, de transparencia y participación responsable en la gestión del agua" y "lo contrario es la defensa de intereses particularizados que pueden traer graves consecuencias al conjunto de la cuenca del Ebro".

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