Irán
Una mujer ante un mural en la plaza Palestina, en Teherán, la capital iraní. (Morteza Nikoubazl / REUTERS) Morteza Nikoubazl / REUTERS

Unos ataques preventivos contra Irán pueden acelerar el deseo del régimen de Teherán de adquirir armas nucleares, ha advertido el experto Frank Barnaby en un informe hecho para la asociación Oxford Research Group, especializada en temas de seguridad.

Barnaby, que ha trabajado para el Establecimiento de Armas Atómicas de Aldermaston (AWE , siglas en inglés), en Berkshire (oeste de Londres), cree que Irán puede responder con un desarrollo muy rápido de un programa para fabricar armas atómicas.

Es un error pensar que Irán puede ser disuadido sobre las armas nucleares con el bombardeo de instalaciones

Según el experto, sin una información precisa de los servicios secretos sobre el alcance de las instalaciones nucleares de Irán, unos ataques aéreos no conseguirían destruir el programa nuclear.

"Después de un ataque, es posible que aumente el apoyo popular para (contar) con una capacidad nuclear iraní, mejorando la posición de los radicales y fortaleciendo los argumentos de que Irán debe estar en posesión de (una fuerza) de disuasión nuclear", resalta.

El informe sale publicado en medio de las conjeturas de que Estados Unidos estaría preparando ataques ante la continua negativa de Teherán a abandonar su programa de enriquecimiento de uranio.

El documento también advierte de que puede haber un alto número de civiles muertos en una acción militar, puesto que un ataque sorpresivo puede alcanzar a mucha gente sin la protección necesaria.

Si el objetivo de los ataques es destruir instalaciones nucleares importantes de Irán, tendrían que conseguir alcanzar una gran cantidad de blancos muy protegidos en todo el país, añade.

Sin información precisa de los servicios secretos sobre las instalaciones nucleares de Irán, los ataques aéreos no destruirían el programa nuclear

Entre estos está la compañía Kalaye Electric -que produce componentes para el enriquecimiento de uranio-, el reactor nuclear de Bushehr, el reactor de agua pesada de Arak, las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Natanz, las minas de uranio de Saghand y los reactores de investigación de Isfahan, afirma el documento.

El informe advierte de que hay posibilidades de que Irán haya construido más instalaciones secretas ante unos eventuales ataques.

"Es también posible que Irán haya construido blancos falsos, instalaciones que parecen contar con instalaciones nucleares, pero que actúan como señuelos", añade.

"Sin una adecuada información de inteligencia, es poco probable que sea posible identificar y después destruir el número de blancos necesarios para hacer retroceder el programa nuclear de Irán por un periodo significativo", resalta el experto.

Si bien se estima que Irán necesita cinco años para desarrollar armas nucleares, el informe dice que un programa de "choque" podría tener éxito en producir armamento en cuestión de meses.

"Es un error pensar que Irán puede ser disuadido sobre las armas nucleares con el bombardeo de instalaciones", concluyó el texto.

El mes pasado, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) informó de que Teherán se negó a suspender su programa nuclear a partir del 21 de febrero, fecha exigida por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Una resolución del pasado diciembre exigía a Irán la suspensión de las actividades de enriquecimiento de uranio, pedía a la comunidad internacional que no colabore ni financiera ni técnicamente a que Teherán pudiera hacerlo y daba un plazo de sesenta días a la OIEA para que confirmase que el régimen iraní había cumplido lo acordado por las Naciones Unidas.