Cristina y Marta
Cristina y Marta.
Han venido a Madrid a un congreso sobre terapia ocupacional. Se conocieron en el instituto  y decidieron estudiar lo mismo por casualidad. Descansan sentadas en el suelo tras pasar la mañana recorriendo el centro.

Cristina habla de Marta

Es tímida y le cuesta relacionarse, pero a la semana de conocer a la gente empieza a ser ella.

Ella y su novio ya están pagando un piso. Yo tengo los mismos planes, pero de momento no me atrevo. Ella es más lanzada.

Éramos de mundos distintos: ella iba mucho de fiesta y tenía novio, yo apenas salía y no tenía pareja. Ella me presentó a un amigo de su novio y ahora salimos los cuatro.

De pequeña, Marta hacía patinaje artístico e iba a una academia. Ahora le sigue gustando, aunque ya hace tiempo que lo dejó.

Es mi mejor amiga. Intenta no pelearse con nadie y que todo el mundo se lleve bien.

No le gustan las personas mentirosas.

Marta habla de Cristina

Tiene don de gentes y hace amigos allá donde va. Me apoyo en ella: hablar me cuesta más.

Estaré hipotecada hasta los 55 años. Al principio, Cristina me dijo que estaba loca, pero ahora tiene el gusanillo y se va a animar.

Antes de venir a Madrid, ya había planeado la ruta: la Cibeles, el Oso y el Madroño... Es de las que te arrastran para hacer turismo. Yo soy de las que se lo toman con calma.

Antes le gustaba la fórmula uno. Ahora se ha desenganchado. Fernando Alonso ya no le cae bien. Dice que se ha vuelto tonto.

Es mi mejor amiga. No he encontado ese feeling con ninguna otra. Ella es diferente.

Cristina tiene un pelín de mala leche.