Rouco Varela: se va el arzobispo mileurista del "ala dura" de la Iglesia española

El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.
El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.
EFE

El adiós de un arzobispo conservador y acostumbrado a meterse en política. Antonio María Rouco Varela (Villalba, 1936) dice adiós a la primera línea eclesial y abandona el cargo de presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), puesto al que había accedido en 2008 tras suceder a Ricardo Blázquez. Previamente, el cardenal arzobispo de Madrid ya había desempeñado la labor de máximo representante de la Iglesia Católica en España, entre 1999 y 2005, tal como consta en su currículum.

Rouco Varela, que ha venido cobrando un salario mensual de alrededor de mil euros, ha ostentado cargos de relevancia ya desde 1976, cuando fue nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela por el entonces Papa, Pablo VI. En 1994 aterrizó en Madrid, donde fue promovido como arzobispo. Cuatro años después otro papa, en este caso Juan Pablo II, le entregó el capelo cardenalicio que le legitimaba como cardenal arzobispo de la capital española. Ahora abandona todos los cargos representativos, a la espera de que entre el miércoles y el jueves los obispos elijan a un nuevo presidente.

Defensor de los valores y costumbres propios de la familia tradicional católica, Rouco Varela se ha distinguido como uno de los máximos exponentes de la llamada "ala dura" de la Conferencia Episcopal. Él, que incluso se ha mostrado crítico con la proliferación de las redes sociales, abanderó a los obispos durante una época marcada por las movilizaciones multitudinarias (contra el matrimonio homosexual, contra el aborto...). En su cosmovisión, la sociedad española afronta no solo una grave crisis económica, sino también "religiosa, moral y cultural".

Su fuerte oposición a una ley de plazos como la aprobada por Zapatero, le ha servido para granjearse fuertes enemistades entre ciertos colectivos feministas. En este contexto, el pasado 2 de febrero, un grupo de activistas del colectivo Femen abordó al presidente de la CEE, y le lanzaron bragas manchadas de rojo al grito de "aborto es sagrado". Su duras convicciones le han valido para estar en la picota en numerosas ocasiones, y han sido constantes sus declaraciones polémicas, como cuando en noviembre de 2010 comparó el creciente laicismo la sociedad española con el anticlericalismo de los años 30, previos a la Segunda Guerra Mundial.

La unidad de España como un bien moral

Separatismo "moralmente inaceptable". Los más críticos con el cardenal arzobispo de Madrid han apuntado entre otros defectos a su propensión a meterse, desde su cargo institucional, en política. Así, frecuentemente se ha mostrado preocupado por "la unidad de la nación española", y ha situado la política territorial española en un plano moral desde el que atacar a nacionalistas y separatistas. Según su visión, "los ciudadanos españoles comparten muchos siglos de historia común", y la unidad ha de mantenerse, atendiendo a criterios "morales y pastorales, de justicia y caridad".

En el día de su despedida, el discurso de Rouco Varela no ha estado exento de estas injerencias políticas. En su discurso inaugural, ha vuelto a alertar sobre la "posible ruptura de la unidad de España", y se ha atrevido a calificar de "pobre" el discurso intelectual de la actualidad, "afectado por el relativismo y el emotivismo". Durante su presidencia, en octubre de 2012, la Conferencia Episcopal publicó una declaración en la que condenaba cualquier declaración unilateral con el fin de desintegrar un territorio: "Causan una grave inquietud y, de acuerdo con la doctrina social católica acerca de la secesión, no son moralmente aceptables", concluyó.

Influencia en la política nacional. Los charcos políticos del cardenal arzobispo no acaban con la cuestión territorial. Terrorismo, educación para la ciudadanía, lenguas vehiculares en las escuelas, Doctrina Parot, desempleo, desahucios... Los obispos españoles, con Rouco a la cabeza, han opinado y han lanzado doctrina sobre un variado abanico de temas de actualidad. Su visión política, además, no ha resultado neutra, toda vez que en repetidas ocasiones ha advertido a los políticos católicos en el sentido de votar como lo marca la Iglesia: "Los principios morales no admiten excepciones", ha manifestado.

Un modelo familiar reaccionario

Familia "indisoluble". El legado de Rouco Varela se ha visto marcado por una reivindicación constante tendente a consagrar el modelo social basado en la familia tradicional católica, y que niega la diversidad de la sociedad actual. En este contexto, el líder de los obispos españoles se ha significado por estar en contra de la legalización, explícita o implícita, de modalidades familiares al margen del cánon, como las parejas de hecho. El pasado mes de diciembre, durante la fiesta de la Sagrada Familia, monseñor reivindicó la familia "constituida dentro del matrimonio indisoluble". Poco importa que en España se consumen unos de 130.000 divorcios al año.

Su modelo de familia no solo es incompatible con el divorcio o la separación. También es contrario a la unión, en condición de igualdad, de personas del mismo sexo, tanto que la llegó a criticar en una visita al papa Benedicto XVI. Son constantes sus reclamaciones y sus movilizaciones en favor de una reforma urgente de la legislación sobre matrimonio que derogue la actual situación. "No se trata de privar a nadie de sus derechos, ni tampoco de ninguna invasión legal del ámbito de las opciones íntimas personales, sino de restituir a todos los españoles el derecho de ser expresamente reconocidos por la ley como esposo o esposa", ha reivindicado.

¿Sintonía con el nuevo papa? Esta línea dura de buena parte de los obispos españoles parece haber chocado con la visión que del hecho familiar y sexual tiene el papa Francisco, quien a las pocas semanas de ocupar su cargo manifestó que "si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla? El catecismo de la Iglesia Católica explica y dice que no se deben marginar a esas personas y que deben ser integradas en la sociedad", explicó. En otro plano, más cargado de certezas, parece moverse Rouco Varela, que en repetidas ocasiones ha manifestado su apoyo al obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig, acusado de proferir opiniones homófobas.

A pesar de que públicamente han mostrado su apoyo entusiasta al nuevo pontífice y han dado la bienvenida al "aire fresco" que supone, la de los homosexuales no es la única disonancia entre la curia española y el nuevo líder del Vaticano: Frente al apoyo (a veces explícito) de los obispos al Partido Popular, Francisco I ha asegurado no haber sido nunca "de derechas".

El aborto, otro campo de batalla

Lo que sí consiguieron los miembros de la Conferencia Episcopal Española, durante su reciente visita a Roma, fue que el Papa aludiera al controvertido tema del aborto. Los obispos le informaron del número de interrupciones del embarazo que se practican anualmente en España, lo que dejó "helado" al pontífice. Y es que la prohibición del aborto, en todas sus formas, es una de las batallas históricas de la élite católica.

El reciente proyecto de reforma de la ley del aborto anunciado por Alberto Ruiz Gallardón ha sido calificado como un avance en la buena dirección por parte de Rouco Varela. Y es que en la visión de la Iglesia Catolica, desde el mismo momento de la concepción estaríamos ante la existencia de un ser humano con alma y por ello con plenos derechos, por lo que en su opinión "el embrión es un bien jurídico".

La iglesia, de vuelta a las aulas

La sintonía ideológica entre los obispos y el Partido Popular se ha evidenciado no solo en el proyecto de reforma de la ley del aborto. Otra de las grandes reivindicaciones de la Iglesia Católica —la equiparación de la asignatura de Religión al resto— ha sido llevada a cabo por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, si bien en opinión del cardenal "los alumnos de Religión de algún modo quedan discriminados".

El intento de Rouco Varela de influir en las aulas no solo se limita a la asignatura de Religión. Y es que son constantes sus llamadas a modificar la legislación con el fin de dar el derecho a los padres a elegir la enseñanza de sus hijos, de forma que puedan librarse de "la imposición de materias impregnadas de relativismo e ideología de género".

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