El obispo de Bangassou presenta este martes en Córdoba un libro sobre su experiencia en la República Centroafricana

La obra recopila escritos y fotos que Juan José Aguirre Muñoz ha ido recopilando a lo largo de sus más de 30 años como misionero
Juan José Aguirre con la gente de Bangassou
Juan José Aguirre con la gente de Bangassou
EUROPA PRESS/FUNDACIÓN BANGASSOU

PPC, sello editorial de SM dedicado a la producción de libros religiosos, publicaciones periódicas y libros de texto de Religión, ha publicado 'Solo soy la voz de mi pueblo', un libro en el que, a través de escritos y fotos, el obispo de Bangassou, el cordobés Juan José Aguirre Muñoz, invita al lector a conocer la realidad sociopolítica de la República Centroafricana a partir de sus vivencias en este país, al que llegó hace más de 30 años como misionero comboiano. El libro lo presenta este martes en la capital cordobesa.

Según la información facilitada a Europa Press por PPC, la obra, que nace a partir de unas notas tomadas en un antiguo diario por el propio Aguirre, de grabaciones, poemas y antiguas cartas y conferencias, narra su experiencia desde el noviciado y la etapa formativa a sus días en la República Centroafricana, pasando por su elección como obispo.

Así, a través de relatos cortos, escritos con una gran dosis de cercanía y sensibilidad, el autor conecta con el lector desde las primeras páginas y aviva las ganas de seguir leyendo un libro protagonizado por un hombre que, movido por una imperturbable fe, habla desde el amor que profesa al pueblo africano sin dejar a un lado la dureza de dos aspectos terribles como son el sida o a la guerra.

La obra ha sido publicada en colaboración con la Fundación Bangassou, creada en Córdoba en el año 2002 por un grupo de personas cercanas a Aguirre y sensibilizadas con los problemas de la República Centroafricana, que querían apoyar desde España al misionero en su labor de dignificar la vida de las personas de esa región tan olvidada.

Al respecto, el propio Aguirre ha señalado que "han sido muchas experiencias que se acumulan en mi memoria desde aquel 1980, en que llegué a África por primera vez. Si dejo rienda suelta al disco duro de mi cerebro me descarga las más bellas, pero yo sé que las otras, las que escuecen, las que apestan a humanidad corrompida, a sangre derramada, a la miseria de los que no son de nadie, también están ahí, formando parte del puzzle de mi vida".

Por su parte, el director editorial de PPC, Luis Aranguren, ha destacado que "desde PPC, y en colaboración con la Fundación Bagassou, hemos preparado con todo el cariño que hemos podido este manojo de escritos de monseñor Aguirre, que revelan la audacia, el tipo de presencia y la espiritualidad de un hombre de Dios y de un pastor que huele a oveja. Cuando él llegó en 1980 a Centroáfrica reconoce que recibió 'una bofetada de realidad, y hasta hoy'".

Son, según ha afirmado, "crónicas oliendo a pólvora de las balas", donde "sus palabras desprenden la energía misionera de un cristiano contemporáneo de nuestro tiempo y son un revulsivo para creer que entre todos sí podemos construir un mundo enraizado en la fraternidad y la autenticidad".

En el prólogo del libro, el periodista José Luis Restán dice: "conocí cara a cara a Juan José Aguirre hace diez años. Me llamó la atención su aparente fragilidad, su desenvoltura, su voz cálida y suave, su forma de abrir el corazón y la pasión ardiente con la que hablaba de su pueblo, como si le urgiera abrir la maleta para volver cuanto antes bajo aquel sol y aquella lluvia de Centroáfrica".

Restán ha subrayado que quedó "impresionado por su estilo de vida, por su figura de pastor itinerante de aldea en aldea, cruzando ríos y durmiendo bajo las estrellas; por su capacidad de abrazar la vida dolorosa de sus gentes, por su ímpetu de construcción, que te deja boquiabierto y te lleva a sonreír meneando la cabeza".

Fundación bangassou

El presidente de la Fundación Bangassou, Miguel Aguirre Muñoz, cuenta en la introducción el libro que, desde su creación, dicha fundación "busca, canaliza y gestiona todo tipo de ayudas, tanto económicas como materiales, persiguiendo como objeto favorecer la promoción, programación, desarrollo y ejecución de actividades tendentes a fomentar proyectos de protección social destinados a la diócesis de Bangassou".

El trabajo de monseñor Aguirre es ingente, ya que, además de atender pastoralmente a su diócesis, intenta también ayudarla materialmente y de forma continuada a través de todos estos proyectos, financiados por diversas instituciones, tanto públicas, como privadas, de España y del resto de Europa.

Ello ha permitido que Aguirre Muñoz haya creado varios centros hospitalarios en los que se atienden de forma permanente a enfermos afectados de lepra y de SIDA; dos bloques quirúrgicos en los que se realizan varias campañas anuales que comprenden las especialidades de traumatología, cirugía general, ginecología, odontología y oftalmología. A ello se suma una maternidad, un centro de rehabilitación, varios consultorios médicos, farmacias rurales y orfanatos.

Además, apuesta por la formación como herramienta de desarrollo y, para ello se han creado colegios de Primaria, Secundaria y de Formación Profesional, y dotado de becas para estudios universitarios, porque Aguirre Muñoz entiende que alfabetizar y culturizar, a las futuras generaciones es dar la llave del desarrollo y de la libertad. La Fundación también envía anualmente varios contenedores con ayuda humanitaria.

En el libro, Aguirre Muñoz no ha olvidado a todos aquellos que desde la distancia están con él en su día a día y, por eso, a modo de reconocimiento y poniendo de manifiesto su gratitud, publica las cartas que enviaba a la Fundación para que fueran leídas en los encuentros solidarios que se organizaban.

La república centroafricana

La República Centroafricana es uno de los países menos desarrollados y con más necesidades del mundo. En 2013, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo lo coloca en la posición 180 sobre un total de 187 países, según su clasificación de índice de desarrollo humano (IDH), que es un indicador social estadístico compuesto por tres parámetros: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno. En la República Centroafricana, la esperanza de vida está en 48,35 años, su tasa de mortalidad es del 15,99 por ciento y su renta per cápita es de 352 euros.

Según ha afirmado el presidente de la Fundaciónn Bangossou, se trata de "un país pobre, donde no hay ningún tipo de inversión en bienestar para la población por parte del Gobierno centroafricano, la Iglesia es la única que realiza programas de ayuda sin tener en cuenta razas ni credos".

Además, es un país muy inestable. Ya desde su independencia, en 1960, ha sufrido continuas guerras por el poder y el control de la zona, que cuenta con un potencial importante en minas de diamantes y petróleo. Desde 1993, en que salió elegido Angel-Félix Patassé, hasta el momento actual, ha habido nueve levantamientos armados, entre golpes de Estado y motines. El penúltimo golpe comenzó el 25 de octubre de 2002 y terminó en febrero de 2003. El triunfo rebelde partió en dos al país, una zona leal al presidente y otra rebelde.

En diciembre de 2012, una guerrilla llamada Seleka ('Alianza', en sango), compuesta por diversas facciones del ejército y mercenarios chadianos y sudaneses, ha destituido al presidente electo y ha impuesto un presidente musulmán que intenta convertir al país en una república de corte yihaidista radical. De hecho, ha destruido selectivamente las propiedades de la Iglesia Católica, de ONG y congregaciones, entrando a sangre y fuego en las misiones, robando y expoliando vehículos, motocicletas, ordenadores y todo aquello que fuera susceptible de ser vendido, sin que ningún país del mundo haya hecho nada por parar una masacre que se ha llevado por delante a miles de centroafricanos, que son los que sufren las consecuencias de la codicia de sus dirigentes.

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