'En sueños', 50 artistas se unen para entrar en el mundo inocente y horroroso de David Lynch

  • El título de la canción de Roy Orbison que aparece en una de las secuencias más turbadoras de 'Terciopelo Azul' sirve como motivo para la muestra.
  • La exposición colectiva explora el universo aterrador, surreal y naíf de un cineasta de "vibrantes exteriores llenos de impensables secretos".
  • Dominan las referencias a la serie 'Twin Peaks', pero también hay obras basadas en 'Mulholland Drive', 'Cabeza borradora', 'Dune', 'El hombre elefante'...
"Las lechuzas no son lo que parecen", reza el lema de este dibujo de Joshua Budich sobre Twin Peaks
"Las lechuzas no son lo que parecen", reza el lema de este dibujo de Joshua Budich sobre Twin Peaks
Joshua Budich

El cineasta David Lynch (1946) ha afirmado en alguna ocasión que le encantan los EE UU porque aúnan dos mundos en un solo territorio, un lugar donde "la vida es naíf e inocente, pero horrorosa y enferma al mismo tiempo". Casi todas sus películas —la excepción es Una historia verdadera (1999), la única con una narrativa clásica y un contenido moderadamente lógico— se desarrollan en ambientes donde lo macabro y lo cotidiano se diluyen, en tierra de nadie, en lo que Lynch llama "la parte inexistente de América".

Con ese bramante es lógico que la obra del cineasta contenga con fuerza al arte de las últimas décadas: la perversión y la inquietud agazapadas bajo la normalidad son un tema codiciado por los creadores desde los tiempos de Goya y El Bosco. Un nuevo capítulo del interés de los creadores plásticos por la obra lynchiana es la exposición colectiva In Dreams (En sueños), que agrupa a medio centenar de artistas de varios continentes en la galería Spoke Art de San Francisco (EE UU) hasta el 29 de abril.

El reverso de la normalidad

El título de la muestra es una pista clara de por dónde van los tiros: es el mismo de la canción de Roy Orbison que aparece en una de las secuencias más fascinantes y turbadoras de Terciopelo Azul (1986), sin duda el largometraje más redondo de Lynch, una indagación sobre el mal y sus muchas caras, entre ellas la más aterradora: la de cualquiera de nosotros. Los artistas presentes en la exposición temática de homenaje caminan por esa senda, la que conduce al reverso de la normalidad, un lugar donde no siempre es seguro permanecer.

En la exposición dominan las interpetaciones referidas a la a pionera serie Twin Peaks (1990-1991), que injertó por primera vez en televisión la imaginería surreal de Luis Buñuel, la soledad insondable y sin remedio de los cuadros de Edward Hopper, la teoría de la ambivalencia del sicólogo Carl Jung y la vieja receta de los buenos thrillers: nada es lo que parece. Matthew Skiff presenta un póster construido como un minicómic donde el agente especial Dale Cooper del FBI parece en estado de shock mientras Killer Bob, el arquetipo de mal, sonríe desde otra viñeta.

Triquiñuelas psicológicas

En menor porcentaje hay obras dedicadas a otros productos de la factoría del "Jimmy Stewart de Marte", como ha llamado a Lynch algún crítico. Matt Chase, Micheal Ramstead —con We Don't Stop Here (No nos paramos aquí)— y Sam GilbeyThis is the Girl (Esta es la chica)— prefieren presentar trabajos sobre las triquiñuelas psicológicas y los cambios de personalidad de Mulholland Drive (2001).

El cartelista Epyon 5 realiza retratos de estilo callejero del protagonista de Cabeza borradora (1977), una especie de Gregorio Samsa postmoderno; el dibujante hiperrealista Joel Daniel Philips retrata a Lynch con una muy apropiada gallina —tienes la impresión de que ambos seres ven el mundo de manera muy similar—, y el pintor John Wentz firma un óleo donde el cineasta, con la boca ensangrentada, recuerda a un personaje de Francis Bacon.

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