El profesor titular de ingeniería química de la Universidad de Murcia (UMU), Enrique González Ferradás, experto en temas de contaminación atmosférica, ha explicado que sería necesario un estudio profundo para determinar con fiabilidad los problemas de olores que se producen con frecuencia en Alcantarilla.

En declaraciones a Europa Press, González ha especificado que la duración del estudio dependería de diversos factores, principalmente del número de nuevos episodios que se produjeran, del seguimiento de las emisiones, condicionadas por la disponibilidad de los parámetros atmosféricos relevantes, tales como mapas de vientos y clases de estabilidad en la zona y periodos del estudio y, sobre todo, de participación de colaboradores.

Igualmente, ha destacado que resultaría de una "gran utilidad" la información de los responsables de las actividades que están ocasionando los episodios contaminantes, lo que facilitaría la identificación de las sustancias implicadas, aunque posteriormente se pudiera llevar a cabo evaluaciones más profundas. Y, por último, ha señalado que sería necesario abordar la solución al problema para evitar su reincidencia.

En este sentido, el profesor González ha destacado que, para determinar los efectos toxicológicos de cualquier emisión de este tipo "es absolutamente necesario conocer con precisión las sustancias implicadas, sus concentraciones en aire y la frecuencia y duración de la exposición de la población".

No obstante, ha indicado que, aunque en la actualidad se dispone de mucha información toxicológica sobre los impactos de un gran número de sustancias químicas, "no se puede asegurar con absoluta certeza la inocuidad o niveles tóxicos de otras muchas, dado que los efectos pueden manifestarse después de periodos de latencia muy grandes".

En este caso, y según las informaciones publicadas, González apunta que "parece que se han manifestado efectos inmediatos (agudos), tales como irritación de ojos, problemas respiratorios y náuseas", pero puntualiza que "no se puede descartar otros efectos a medio o largo plazo, aspectos que deben abordarse mediante estudios de prospección epidemiológica".

A este respecto, González explica que el tema le preocupa desde un punto de vista profesional y se ha mostrado dispuesto a prestar su colaboración en la materia para tratar de clarificar las incógnitas que se plantean con reiterada frecuencia en este caso.

El

Problema de los olores

A juicio de este experto, el problema de la incidencia de los olores en Alcantarilla tiene, técnicamente, diversos aspectos, y destaca en primer lugar la necesidad de identificar claramente las actividades responsables de las emisiones, dado que "ninguna se hace responsable".

En segundo lugar, explica que se deberían conocer las causas de las emisiones", aunque especifica que, generalmente, estos componentes "suelen ser subproductos de procesos químicos o biológicos, aunque no es descartable que sean materias finales".

En tercer lugar, indica que sería conveniente identificar las sustancias que se emiten, "cualitativa y cuantitativamente", así como evaluar su peligrosidad, fundamentalmente las de carácter tóxico. Y es que, según González, esta etapa "es crucial para conocer el impacto sobre la población".

En cuarto lugar, este experto asevera que los responsables "deben determinar si es técnicamente posible y económicamente razonable actuar sobre las causas primarias que conducen a la aparición de las especies odoríferas". González estima que este asunto "ha debido ser abordado por los mencionados responsables, que con toda probabilidad lo conocen".

Si todo lo anterior no fuera viable, esto es, evitar la generación de los componentes odoríferos, González considera que se deberían aplicar las "mejores técnicas disponibles" en los denominados gases de "colas", es decir, en su última fase del proceso de fabricación, antes de emitirlos al aire.

Actualmente, este profesor asegura que se dispone de procedimientos para la retención de estos elementos utilizando técnicas de adsorción o absorción; o para su destrucción por combustión térmica o catalítica de las especies.

Esta segunda técnica, a su juicio, resulta generalmente "más eficaz y conveniente" que la primera, dado que si se trata de actividades o procedimientos que pueden originar diferentes especies, la combustión "produce la destrucción molecular y, por consiguiente, garantiza la eliminación de las especies, sobre todo cuando se trate de Compuestos Orgánicos Volátiles (conocidos como COVs), como probablemente ocurra en este caso. Previamente, señala que se debe determinar si los focos están canalizados o es necesaria la focalización previa.

En quinto y último lugar, este profesor explica que habría que llevar a cabo el seguimiento de los procedimientos anteriores para "asegurar la eficacia continuada de los mismos". En definitiva, y desde una perspectiva exclusivamente técnica, el mencionado experto estima que el problema "puede abordarse y probablemente resolverse con éxito".

LEGISLACIÓN

En opinión de este experto, otro aspecto del problema es la situación legal a nivel estatal o de las comunidades autónomas, destacando que, a nivel nacional, la mayoría de la legislación sobre temas de medio ambiente "procede de Europa y en este ámbito supranacional no se ha legislado sobre la contaminación odorífera". Por consiguiente, lamenta que "no se disponga de regulación sobre este tema".

En cuanto a la legislación a nivel de las Comunidades Autónomas, González subraya que la única reseña disponible es un anteproyecto de Ley contra la Contaminación Odorífera, de la Comunidad de Cataluña, donde se establece, entre otros aspectos, las actividades consideradas como posibles emisoras de componentes odoríferos (en el Anexo 1 del anteproyecto de Ley), o las directrices de funcionamiento para la actividades citadas en el Anexo 1 (Anexo 2).

Además, este anteproyecto incluye los valores objetivo de inmisión de olor, es decir, establece los niveles máximos tolerables en las zonas que pueden verse afectadas. Respecto a la metodología para determinar estos valores, en este caso se propone seguir la norma UNE-EN 13725, donde interviene un panel de expertos que son los que por olfatometría determinan los niveles de olor (Anexo 3). Y otros aspectos de procedimiento como la documentación y cuestionarios de los episodios aparecen reflejados en los anexos 4 y 5.

"Según la información disponible, el Ayuntamiento de Alcantarilla no ha promulgado específicamente Ordenanzas Municipales sobre la protección de la calidad del aire. La única reseña encontrada está relacionada con el ruido", destaca González.

Por lo anterior, estima conveniente que la Comunidad Autónoma de Murcia aborde esta temática, dado que con frecuencia, en el ámbito territorial, se producen situaciones de este tipo que "deben tenerse en cuenta desde la perspectiva legal".

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