Resurge la "Piaf-manía" en todo el mundo con su componente "retro" y comercial

La afirmación de que los clásicos nunca mueren se ha vuelto a hacer realidad con el caso de la cantante francesa Edith Piaf, fallecida hace 44 años pero que resurge con fuerza gracias a una película, edición de discos, libros y hasta un perfume.
Edith Piaf
Edith Piaf
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Si alguien pregunta en Francia quién representa mejor que nadie la canción popular del país en el siglo XX, la respuesta mayoritaria sería Piaf, conocida también como "la môme", término traducible como "muchacha".

Se trata de una alusión a la figura enjuta de la cantante, que no llegaba al metro y medio de altura, pero que no se corresponde con la energía y carácter que desplegaba dentro y fuera del escenario.

Una vida abrupta

Aparte de sus dotes como artista, Piaf se benefició de las múltiples experiencias vitales que hacían de ella todo un personaje, desde una infancia difícil, parte de la cual pasó en un prostíbulo que regentaba su abuela, hasta una muerte prematura, propiciada por las enfermedades, el alcoholismo y la adicción a la morfina.Entre medias quedan una adolescencia y juventud dura y una madurez marcada por el éxito sobre el escenario y por una vida amorosa

intensa y desinhibida cuando dejaba las bambalinas, todo ello con la pasión como común denominador.

La muerte de Piaf no ha supuesto el olvido y cada año vende en torno a 30.000 discos, pero esa cifra podría nultiplicarse este año, gracias a la aparición de una película: "La môme", de Olivier Dahan.

Renace el mito

Aunque la vida de la artista ya había sido llevada a la gran pantalla, con poco éxito, la película con la que se abrió la pasada Berlinale ha pasado a ser el acontecimiento cinematográfico del año.

Cuenta para ello con un presupuesto cercano a los veinte millones de euros (cuatro veces más que una película media en Francia) y, sobre todo, si hacemos caso a los críticos, con una actuación magistral de la protagonista, Marion Cotillard.

Es cierto que la promoción ha sido muy cuidada y que desde hace meses la prensa francesa ha accedido con cuentagotas a detalles del filme, en especial a la transformación de Cotillard en la "môme".

Como demuestra la experiencia, la publicidad de un producto se mejora si se "vende" desde diversos ámbitos y, así, las librerías y tiendas de discos han llevado a sus vitrinas biografías sobre el mito revivido y recopilaciones de sus canciones, incluida la banda sonora de la película, que ya está entre los títulos más vendidos.

Un perfume, "La Môme"

Prueba de que el fenómeno se gestaba desde hace meses es que una casa de cosméticos y perfumes acaba de sacar a la venta uno, llamado "La môme", que se publicita con la imagen de una mujer en el escenario y que, según la nota de promoción, evoca a través del aroma a

violetas y rosas los años 50, aquellos en los que Piaf llenaba el Olympia de París y el Carnegie Hall de Nueva York.

Piaf tiene calles y museos y su tumba en el cementerio parisino de Père Lachaise es visitada cada día y cuenta con flores frescas, símbolo del aprecio popular, que llega incluso hasta quienes no la conocieron.

Legendaria

Edith Giovanna Gassion -el nombre de "Piaf" (gorrión) se lo puso el propietario de un cabaré donde cantaba de joven- ha pasado a la historia por su ropa negra, por sus manos expresivas y por el modo arrebatador con el que cantaba.

De esa historia vuelve ahora para regalarnos, a través de diferentes formatos, una de las canciones de amor más famosas, La vie en rose y, sobre todo, su testamento, la pieza con la que se identificó en las postrimerías de su vida y con la que dejó claro que nunca se arrepintió de nada de lo hecho: Je ne regrette rien.

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