La Infanta dijo ser socia al 50% de Aizoon porque su marido se lo pidió, ella aceptó "y no hay más"

Niega que se trate de una "sociedad pantalla" ni que le llegaran rumores de que fuera a ser objeto de un registro policial
La Infanta Cristina llega a los juzgados de Palma
La Infanta Cristina llega a los juzgados de Palma
EUROPA PRESS

La Infanta Cristina afirmó ante el juez José Castro el pasado 8 de febrero que ella es socia al 50% de la supuesta sociedad pantalla Aizoon que comparte con su marido, Iñaki Urdangarin, simplemente porque su esposo se lo pidió y ella aceptó.

"A mí mi marido me pregunta si quiero ser socia al 50% y yo lo acepto y no hay nada más", aseguró la hija menor del Rey al magistrado, ante quien afirmó que no recordaba haber tenido "ningún debate" con su esposo sobre la creación de esta empresa, a la que presuntamente se desvió parte del dinero recaudado por Urdangarin y su socio Diego Torres con contratos supuestamente irregulares con las Administraciones balear y valenciana.

En otro momento de su declaración, a cuya transcripción ha tenido acceso Europa Press, insistió en que aceptó entrar en Aizoon porque su marido se lo pidió "y por confianza con él" le pareció "bien" y aceptó. Añadió que Urdangarin creó Aizoon "para canalizar sus ingresos profesionales" y a partir de ahí ella no ha tenido "nada más que ver". "Ya lo ha llevado él, yo no he intervenido en nada", afirmó ante Castro.

La hija menor del Rey vuelve en otras ocasiones a afirmar ante el magistrado que ella "confiaba en su marido", al que defiende: "Mi marido ha hecho las cosas de la mejor manera posible y confío en que lo ha hecho bien, si está asesorado de una manera o estuvo asesorado de una manera o de otra, lo desconozco".

La Infanta reconoció haber firmado el documento por el que se constituyó Aizoon pero negó haber presidido ninguna Junta a pesar de que hay dos documentos en los que consta, con la firma de la Infanta, que participó en dos Juntas de Aizoon.

"¿Entonces esto cómo se hacía, llegaba su marido y le decía 'oye, hemos acordado esto, firma aquí' y usted firmaba?", le preguntó Castro llegados a este punto. "Posiblemente fuera así", contestó ella.

En una de estas juntas se decidió trasladar el domicilio social de Aizoon desde el edificio de la calle Balmes que albergaba el Instituto Nóos a la calle Elisenda de Pinós, donde residía la familia porque "era más cómodo tener las oficinas en la casa por seguridad, entrada independiente, cercanía", explicó la Infanta.

Preguntada por qué firmó el contrato "ficticio" —según la Agencia Tributaria— de alquiler de una parte de su palacete de Pedralbes a Aizoon cuando hubiera bastado con que el administrador de la empresa firmase, la Infanta parece dudar: "Yo firmé donde me dijeron los asesores que tenía que firmar, no, debió ser un error, no lo sé, porque yo no tengo poderes en Aizoon ni tengo ningún control sobre Aizoon, entonces no entiendo por qué firmé ahí".

En otro momento de la declaración, asegura que se enteró recientemente de que tenía la primera planta de su casa arrendada a Aizoon. Cuándo le pide el magistrado qué concrete cuándo fue eso, responde: "ahora, preparando con mis abogados".

Sobre si ella vio a trabajadores de Aizoon en la primera planta de su casa, donde tenía su marido el despacho, reconoce haber visto "movimiento" pero como las oficinas tenían una "entrada independiente" y ella se iba pronto a trabajar, no sabe "con quién" trabajaba su marido "ni quién entraba y salía de las oficinas".

Cuando el magistrado le indica que para la Agencia Tributaria Aizoon es una "sociedad pantalla con fines defraudatorios", niega tajante: "Señoría no había una sociedad pantalla y mi marido, yo confío en él y en su buen quehacer, no puedo decir nada más".

También se muestra tajante la Infanta cuando el magistrado sugiere que el traslado de nuevo de Aizoon a la calle Balmes el 7 de septiembre de 2011 —dos meses antes de los registros en Barcelona que pusieron el caso Nóos en el centro de la atención mediática— se debiera a que hubieran recibido algún rumor de que se avecinaban esos registros. "En absoluto", contesta ella.

Reconoce que le animó tras sus estudios

A lo largo de su declaración la Infanta reconoció que fue ella quien animó a su marido " a emprender un proyecto nuevo", tras su formación en la escuela de negocios Esade y una experiencia anterior en una empresa, Octagón, dedicada al marketing deportivo.

No obstante, y a preguntas del juez Castro, la Infnata no cree que con eso de lanzarse a otros proyectos en el ámbito deportivo, dado que éste era su bagaje, se refiriera a la creación de Aizoon, compartida por ambos en un cincuenta por ciento. Tampoco dijo tener nada que ver con la elección del nombre de la sociedad.

Reconoció que con anterioridad, el 1 de enero de 2002 constituyó junto con su marido y sus hijos otra sociedad, Namásté 97, de la que sin embargo, y pese a las insistentes preguntas del juez, rechazó conocer su funcionamiento y que llegara a facturar con la antes mencionada Octagón.

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