Régimen sin oído para la música

Una muestra recupera a compositores acusados de crear música degenerada según el régimen nazi.
Cartel con la inscripción Alemania, país de la música. (L. Heinemann)
Cartel con la inscripción Alemania, país de la música. (L. Heinemann)
Aciertas músicas, el régimen nazi les hizo oídos sordos. A otras, las encumbró como elemento de propaganda y exterminio. ¿El poder de la música o la música y el poder?Ambas preguntas se entremezclan en una exposición que recopila en La Pedrera desde hoy la relación existente entre La música y el III Reich.

Comisariada por Pascal Huynh, la exhibición recoge pinturas, dibujos, así como documentos tanto sonoros como gráficos.

Se rescata a los compositores que Hitler y el ministro de propaganda J. Goebbels tacharon de malditos por su origen judío: Mendelssohn, Offenbach y Mahler. También el jazz y la opereta judía. Mientras que se exponen a los ejemplos de musicalidad aria, caso de Bach, Beethoven y Händel. Como arte degenerado, los nazis entendían el dadaísmo y el abstracto.

* La Pedrera. Pg. de Gràcia, 92. Gratis. Hasta el 27 de mayo. De lunes a domingo (10.00 a las 20.00 horas).

El hilo musical del exterminio

La música fue utilizada como un poderoso elemento represor en los campos de concentración. El de Terezin merece un apartado especial en la muestra. Los nazis crearon el campo de Theresienstad en Praga para que lo visitaran los observadores internacionales. Allí confinaron a músicos como el director de orquesta Karel Ancerl y el violinista Eduard Rosé.

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