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La cantante norteamericana, Britney Spears, continúa dando que hablar sobre su estado mental en la prensa estadounidense y es que cuando aún daba sus últimos coletazos su decisión de raparse la cabeza y tatuarse el cuello, saltó la noticia de sus constantes ingresos y 'escapadas' de diferentes centros de rehabilitación, para curar su adicción al alcohol.

Es una pequeña niña enferma


Ahora son estas imágenes de una irreconocible Britney las que hacen que, una vez más, que la opinión pública se pregunte si la que fuera 'reina del pop' atraviesa un pésimo momento emocional o si se trata, como algunos aseguran, de una estudiada estrategia comercial para promocionar su próximo álbum.

Tras abandonar el centro de rehabilitación, la cantante se dirigió al hogar de su ex pareja, Kevin Federline, para ver a sus hijos. Sin embargo, se le negó el acceso, por lo que decidió pagar su enfado con los paparazzi que la seguían.

Britney salió del coche justo antes de abandonar las inmediaciones de la casa de Federline y comenzó a golpear el coche de los fotógrafos con un paraguas, rompiendo uno de los cristales.

La custodia de sus hijos, en vilo

Preocupado, el padre de la cantante, Jamie Speers, de 54 años, reveló a la cadena Fox que su hija "es una pequeña niña enferma".

Cuando vi que Britney se rapaba la cabeza percibí claramente que se trata de una llamada de socorro


Mientras tanto, Jason Alexander, de 25 años, fugaz primer marido de Spears, habló por primera vez en público de la relación de la estrella pop con las drogas.

En una fiesta de fin de año en 2004, tomaron drogas juntos, dijo a 'Hollywood.com'. "Consumimos éxtasis durante la noche para celebrar y cocaína de día para permanecer despiertos. Para poder dormir, tomábamos valium. Britney se pasó tres días despierta. Yo no pude aguantar", aseguró Alexander.

Spears se casó con su amigo de juventud en enero de 2004 en Las Vegas, pero el matrimonio fue anulado sólo 55 horas después.

Alexander señaló que cuando vio que Spears se rapaba la cabeza percibió claramente que se trataba de una "llamada de socorro". "Nunca antes dije algo sobre Britney y las drogas, pero estoy preocupado".

El joven atribuye a la presión de Hollywood la crisis de la cantante. "Ella misma debe quitarse del trono tan elevado en el que se ve y recordar que es sólo una niña de provincia. Necesita una pausa de Hollywood".

Según el 'New York Post', Spears se está sometiendo en Promises a un tratamiento completo. La clínica, en la que también fueron tratados Winona Ryder, Ben Affleck, Charlie Sheen, Diana Ross y Matthew Perry, ofrece además de una destacada cocina, clases de equitación, un entrenador privado y masajes, así como una habitación con chimenea y vistas al mar por 48.000 dólares al mes.

Los medios estadounidenses creen que con esta rehabilitación Spears busca asegurarse la custodia de sus dos hijos. Según TMZ.com, Federline presiona a Britney para que aguante todo el tratamiento.

Cuando dejó la clínica tras un primer ingreso el miércoles de la semana pasada, el joven recurrió a los tribunales. Antes de Promises, Spears había ingresado en la clínica Crossroads Centre de Eric Clapton en Antigua, pero también la abandonó.

Spears se separó de Federline el otoño pasado y en noviembre solicitó el divorcio.