Científicos estadounidenses encuentran un medicamento que podría reducir el retraso de los afectados por Síndrome de Down

  • Lo probaron con ratones que también tenían un cromosoma de más.
  • Después de entre dos y cuatro semanas de tratamiento con pentilenetetrazol los ratones discapacitados puntuaban en pruebas de memoria y aprendizaje igual que el resto de los ratones.
  • El estudio fue publicado ayer en la revista Nature Neuroscience.
  • Hay un inconveniente: el medicamento fue retirado del mercado hace 25 años por provocar fuertes efectos secundarios en algunos pacientes.
  • Los investigadores de la Universidad de Standford esperan empezar los análisis clínicos dentro de 1-2 años.
Imagen de un de los calendarios solidarios de la Fundación Talita, en el que se muestra, a la derecha, una niña con Síndrome de Down.
Imagen de un de los calendarios solidarios de la Fundación Talita, en el que se muestra, a la derecha, una niña con Síndrome de Down.
TALITA
Los investigadores podrían haber encontrado un medicamento para reducir el retraso mental causado por el Síndrome de Down,
asegura la publicación estadounidense Scientific American citando un artículo publicado el 25 de febrero

En España esta alteración cromosómica afecta a alrededor de 32.000 personas, según fuentes de la Federación Española de Síndrome de Down (FEISD).

Los investigadores dieron pequeñas dosis de un medicamento a ratones que fueron engendrados para reproducir los problemas de memoria y aprendizaje que son habituales de las personas con síndrome de Down.

Estos ratones, en lugar de un tercer cromosoma 21, tenían un cromosoma 16 de más.

Resultados casi inmediatos

A las dos semanas, los ratones discapacitados pudieron desenvolverse de la misma manera que el resto de los ratones en pruebas de aprendizaje, y la mejora duró hasta dos meses después de que finalizara el tratamiento.

Sin embargo, como asegura la publicación, existe un inconveniente: la medicación, que tiene casi 100 años de antigüedad y que se utilizó en el pasado para tratar desórdenes psiquiátricos y demencia senil, fue retirada del mercado por las autoridades estadounidenses hace 25 años después de que se descubriera que provocaba ataques de apoplejía en algunos pacientes.

Además, algunos compuestos que potencian el aprendizaje en ratones no tienen los mismos efectos cuando se aplica a humanos.

A pesar de todo, el estudio ha causado gran expectación entre los investigadores del síndrome de Down, como asegura Roger Reeves, un especialista en la enfermedad de la Escuela de Medicina John Hopkins de Baltimore citado por el artículo de Scientific American que además no participó en la investigación.

Los científicos probaron la droga, llamada pentilenetetrazol, que dieron a los ratones en dos pequeñas dosis diarias mezcladas con leche durante entre dos y cuatros semanas, junto con otros dos compuestos —la picrotoxina y un extracto de hojas de Ginkgo Biloba llamado bilobalida—, porque todos ellos interfieren con los pequeños canales iónicos de las neuronas.

Cuando están activados, estos canales, llamados receptores GABAA, inhiben las células, haciendo que sea más difícil formar nuevas sinapsis o conexiones neuronales.

Los problemas de las personas con síndrome de Down podrían ser causados por el hecho de que su cerebro contiene demasiadas de esas señales inhibitorias, asegura el neurobiólogo de la Universidad de Stanford Craig Garner, responsable del grupo que llevó a cabo los experimentos.

“Para aprender, necesitas tener un periodo de tiempo durante el cual las sinapsis pueden reforzarse o debilitarse”, asegura. “Este cambio no es posible cuando existe demasiada inhibición”.

Habrá que esperar entre 5 y 10 años

El tratamiento permitió a los animales puntuar mejor en dos pruebas de memoria para reconocer objetos que habían visto antes y para recordar cuál fue la última vía que utilizaron para entrar en un laberinto.

Según Garner, el tratamiento con PTZ “permite que propiedades de las neuronas puedan funcionar con normalidad. Esto lleva lentamente a una mejora del circuito completo”. Garner aseguró a la publicación estadounidense que los análisis clínicos del PTZ podrían comenzar en uno o dos años, y que su evaluación podría demorarse entre 5 y 10 años.

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