Adiós a las bombillas tradicionales
España no ha tomado medidas tan drásticas por el momento. ARCHIVO

Australia ha dado un paso hacia delante en la lucha contra el cambio climático y la primera decisión pasa por suprimir las bombillas clásicas.

Su idea es eliminar las bombillas incandescentes para sustituirlas por unidades fluorescentes, mucho más eficientes a la hora de la conservación medioambiental.

En todo el mundo, reduciría el consumo de electricidad unas cinco veces las necesidades eléctricas anuales de Australia

Se trata de una decisión anunciada por el Ministro de Medio Ambiente australiano, Malcolm Turnbull, cuyo objetivo es que en 2010 la bombilla clásica, basada en la incandescencia de un filamento, sean sustituidas por luces de bajo consumo, que gastan hasta 10 veces menos energía que las primeras.

Constituye una medida pionera a nivel mundial que, según Turnbull, "en todo el mundo, reduciría el consumo de electricidad en un montante equivalente a cinco veces las necesidades eléctricas anuales de Australia".

A nivel local, en el país oceánico, calcula que el consumo eléctrico en los hogares se reduciría en un 66% mientras que la emisión de CO2 se rebajaría 800.000 toneladas en 2012.

Esta iniciativa supone un giro de 180º con respecto a la política del primer ministro australiano, John Howard, hasta ahora un ferviente opositor al protocolo de Kyoto que ahora considera su decisión como una aproximación "realista" al problema, frente a las "muchas cosas alarmistas que están en el aire".

La venta se erradicaría de modo paulatino, de tal modo que las tiendas y los fabricantes acabarían por dejar de venderlas y fabricarlas, respectivamente.

El pueblo australiano sufre una gran sequía que ha concienciado a marchas forzadas a la población.

Medidas similares

Si bien la idea australiana no tiene precedentes, algunos gobiernos sí habían tomado con anterioridad medidas parecidas.

Así, Venezuela sustituyó 31 millones de bombillas incandescentes por otras de mayor ahorro dentro de su plan de Revolución Energética.

Nicaragua quiere sustituir todas las bombillas del país, algo que Cuba intenta desde 2005

Esta campaña de sustitución busca la instalación de unas 52 millones de bombillas de luz blanca, así como programas para la producción de energía solar y eólica o la sustitución de la gasolina por el gas como combustible.

Nicaragua, por su parte, distribuirá 1,7 millones de bombillas de poca potencia para paliar la crisis energética que padece el país; bombillas que serán importadas de Venezuela por parte del país centroamericano.

El objetivo nicaragüense es sustituir todas las bombillas del país en el plazo más corto posible, algo que en Cuba se está intentando desde 2005.

Un último ejemplo lo encontramos en California, donde a partir de 2012 estará prohibido el uso de las actuales bombillas, viéndose obligados a utilizar bombillas de bajo consumo.

Ahorro económico a largo plazo

Al margen del ahorro energético evidente, las bombillas de bajo consumo suponen un ahorro económico también a largo plazo ya que, si bien su precio es ligeramente superior al de las bombillas tradicionales, tanto su eficiencia lumínica como su vida media es muy superior.

Consumen mucha energía al ser encendidas, por lo que no son aptas para breves períodos de tiempo, pero este tipo de bombillas ahorran un 80% de energía, mientras que las bombillas clásicas desperdician un 85% de ésta en forma de calor.