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Animaciones en blanco y negro permiten seguir la trama. (Efe)
Disfrazarse de partícula subatómica y salir a bailar al escenario con la misma solemnidad que en El lago de los cisnes es el reto que afrontan desde hoy los diez bailarines de Orion, el espectáculo de danza contemporánea que acoge hasta el 4 de marzo el Teatre Lliure.

Obra del coreógrafo catalán Cesc Gelabert, el montaje reflexiona sobre teorías científicas como el Big Bang o la evolución de las especies de Darwin.

Y como no es Einstein, Gelabert ha ideado esta «fórmula coreográfica o teorema danzístico» con ayuda del científico Óscar Vilarroya, director de la Unidad de Investigación en Neurociencia Cognitiva de la Universitat Autònoma de Barcelona.

El catalán, que asegura que no pretende «crear un documental, sino situar a los espectadores ante el misterio de la vida», ha dividido el espectáculo en tres partes: la materia, la vida y el ser humano. La primera representa el Big Bang con una coreografía de movimiento puro, la segunda explica la evolución de la especies hasta los homínidos y la tercera es un puzzle de disciplinas científicas. En ésta última parte, Gelabert baila en solitario ante proyecciones de una resonancia que muestra lo que ocurre en su cerebro en ese momento.

Por el año de la ciencia

Orion, el segundo montaje que el Teatre Lliure dedica al Any de la Ciència, tras Còpia, una obra sobre la clonación humana, cuenta con música hecha para la ocasión por Francisco López y Borja Ramos, además de piezas de Bach, Haendel o Paganini.

* Teatre Lliure (plaza Margarida Xirgu, 1). Desde hoy al 4 de marzo, a las 21 horas. Entre 10 y 18 euros.