Google bomb es un método con el que se puede colocar una página web como primer resultado en las búsquedas de Google asignándole un texto concreto.

Los usuarios de la Red, que siempre van un paso por delante, no dudaron en utilizar este sistema para arremeter contra una de las empresas que más polémica levanta en internet: la SGAE.

Hasta hace unos días si se buscaba la palabra ladrones en Google el primer resultado que se mostraba era la página web de la SGAE. Con la decisión del famoso buscador de acabar con el Google bombing, si se busca ahora el concepto 'ladrones' en Google, el primer resultado que aparece es una entrada del blog merodeando.com titulado "SGAE=ladrones".

Empiezan los problemas

El bloguero y máximo responsable de Weblogs S.L., Julio Alonso, publicó una entrada en abril de 2004 titulada SGAE=ladrones, en el que comentaba los conceptos por los que cobra la SGAE pero, lo que es más importante, explicaba el lanzamiento del Google bombing contra la SGAE.

El pasado 17 de este mes Julio Alonso recibió un burofax de la SGAE. En él le reclaman que retire esa entrada de abril de 2004, así como sus comentarios.

El burobax remitido por el de la SGAE especifica lo siguiente:

"además de difamar a esta entidad, promociona un "Google bombing contra SGAE" y establece un enlace directo entre el término "ladrones y la página web de mi mandante".

Una vez establecido el motivo por que la SGAE considera "injurioso" el post de Julio Alonso, se le emplaza a que en en 24 horas elimine el artículo y sus comentarios, ya que en caso contrario se procederá a "iniciar acciones legales".

20minutos.es se ha puesto en contacto con Julio Alonso. Según ha indicado, esa entrada es informativa, limitándose a recopilar otros contenidos. Añade, además, que aunque podría plantearse retirar determinados comentarios que han hecho otros internautas en ese post, jamás facilitaría sus direcciones IP a la SGAE.

El bloguero a través de un bufete ya ha contestado a la SGAE afirmando que los contenidos que se recogen en ese post son puramente informativos y no constituyen difamación. En este momento, la SGAE aún no ha contestado al burofax enviado por el bufete como respuesta.

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