El incomprendido Cézanne llega al Thyssen tras treinta años sin una retrospectiva en España

  • Como casi todos los artistas originales, Cézanne fue incomprendido y criticado por su peculiar manera de pinatr casi hasta el final de sus días.
  • Fueron los pintores jóvenes quienes reconocieron el valor de quien se convertiría en el padre de la pintura moderna.
  • Una retrospectiva muestra a través de más de cincuenta obras la grandeza de este creador, al que sólo se dedicó en vida una exposición personal.
'Retrato de un campesino'
'Retrato de un campesino'
Cézanne

La historia está llena de ejemplos: artistas incomprendidos, criticados y relegados al último plano o ni tan siquiera, que son después maestros de la originalidad y responsables de una nueva manera de crear. Cézanne fue uno de ellos.

La originalidad unida o nacida quizá de su peculiar concepción del dibujo, el arte y el mundo se entendió tan mal como para ser llamado por la crítica: “tosco, infantil y primitivo”. Y eso si había suerte y era citado, porque en numerosas ocasiones la crítica ni lo mencionó.

Esa misma pintura “tosca e infantil” sería muchos años después la que se convertiría en el ejemplo a seguir por los más jóvenes pintores y la que daría al siglo XX, al menos a la primera mitad, uno de los mayores maestros y referentes. Él es el padre de la pintura moderna: los cubistas bebieron directamente de su obra.

Primera exposición: a los 55 años

Paul Cézanne (1839-1906) no tuvo su primera exposición personal hasta la edad de 55 años, en 1895. "Tuvo lugar en una galería pequeña de París, y Cézanne ni siquiera fue, mandó los cuadros y ya está. No fue; con esa distancia se tomaba esa primera vez que alguien apostaba por él" dice a 20 Minutos Guillermo Solana, director del Museo Thyssen y de la exposición al artista dedicado en tal museo: Site/Non-site.  También aquí hemos hecho esperar al genio: treinta años hace que no se le dedica una retrospectiva.

Cuando le cambió la suerte llevaba ya muchos años recluido en su constantemente retratada tierra natal, Aix-en-Provence. Por sus caminos y rincones caminaba de manera incansable desde las cinco de la mañana hasta que agotado volvía a casa y se acostaba. Durante todo el día buscaba la inspiración al aire libre. Ésa era la vida de Cézanne cuando el mundo se mostró preparado para entender la extraordinaria originalidad de quien se diferenció de sus compañeros impresionistas haciendo de ese ‘aire libre’ un lugar muy diferente del alegre y colorido campo de Monet o Renoir.

"Fueron sobre todo los más jóvenes los que lo adoraron. Iban a verlo a su casa, ansiosos por conocer al maestro, pero a él ya no le importaba demasiado. El éxito llegaba tarde. Económicamente podría no haber vendido ni un solo cuadro en su vida". Cézanne tenía la vida resulta: su padre, sombrerero convertido en 'afortunado' banquero, le había dejado suficiente para toda la vida.

La originalidad tenía un precio

"Cézanne era diferente. En sus paisajes no había el colorido, la alegría, las personas que había en Monet o en Renoir. Había una quietud en sus paisajes y una ausencia casi total (salvo excepciones) de personas", afirma Solana, que reconoce la dificultad de haber reunido las más de 50 obras que de él se pueden contemplar en la exposición desde el 4 de febrero hasta el 18 de mayo en el Museo Thyssen. "Los préstamos son muy complicados y si te lanzas a la piscina, te lanzas y haces una buena muestra, y en ésta no sólo hay un buen número de obras importantes de Cézanne sino que muchas son inéditas".

Mostrar el diálogo interno de Cézanne entre sus naturalezas muertas y sus paisajes es una de las metas de la muestra. "Yo resumiría la exposición diciendo que Cézanne pinta sus naturalezas muertas como paisajes y sus paisajes como naturalezas muertas". Algo que explica esa inquietud que generan sus paisajes, una suerte de sentimiento extraño, silencioso, parecido a su creador, que fue volviéndose tan introvertido, solitario, cerrado y silencioso como su obra a medida que pasaban los años. Pronto se perdió aquel joven bohemio que un día fue.

Unida esa diferencia fundamental a su peculiar concepción del dibujo, el resultado es una obra claramente diferente a la del resto ed lo. Fue el pintor más peculiar de la generación impresionista, por eso tardó tanto en encontrar el éxito."Tan peculiar como para dejar sin acabar muchos de sus cuadros, como el que abre la exposición, Retrato de un campesino, en el que la cara no está dibujada”.

Intencionado o no, la única respuesta que tenemos a los cuadros inacabados, y son muchos (el 90%) los que dejó sin terminar, es solamente que firmó muy pocos del total de su producción. “En la exposición, de cada diez hay uno que está firmado. El resto, nada”, afirma Solana. Desconocemos pues si los abandonó porque no sabía cómo continuarlos o porque tenía en mente retomarlos o porque para él estaban concluidos aunque académicamente no  fuera así.

¿Inseguridad tal vez? "Tenía una gran dosis de inseguridad, por lo que a veces decía: Soy un aprendiz que no domina ni los rudimentos de la pintura”. Sin embargo en otras ocasiones se le escuchó afirmar: “Soy el más grande pintor vivo". Oscilaba, como la mayoría de los artistas, entre los extremos que separan el paraíso y el infierno.

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