Acusado del crimen de Úbeda dice que si lo hizo "no era consciente" y que su novia era "todo" para él

Afirma en el juicio que "si hubiese prendido fuego al piso se acordaría de algo, y no recuerda nada" de eso
Juicio con jurado en la Audiencia Provincial de Jaén
Juicio con jurado en la Audiencia Provincial de Jaén
EUROPA PRESS

El joven identificado como I.R.G. al que la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Jaén juzga desde este lunes con un jurado como supuesto autor en 2012 en la ciudad jiennense de Úbeda de la muerte de su novia —S.D.J.—, a quien, según la Fiscalía, asesinó en el piso en el que ambos convivían antes de incendiar la vivienda, ha declarado que "es posible que estrangulase" a su pareja, pero que si lo hizo "no era consciente" de ello, y que ésta "lo era todo para él".

Así lo ha manifestado en su declaración ante el tribunal, realizada este lunes por la tarde en la sesión inicial de este juicio, que continúa, y en la que, después de que la acusación particular le haya indicado que el testimonio de esta jornada difiere del prestado en tres anteriores ocasiones en las que ha declarado por este asunto, ha afirmado que esta vez es cuando dice "la verdad".

Según el relato del acusado, en las horas previas a la muerte de su novia, acaecida en la madrugada del 13 de octubre de 2012, tanto él como ella "bebieron mucha cantidad de alcohol, más de lo normal", si bien "no recuerda" que el alcohol le afectara en esos momentos, y ya por la noche del 12 de octubre ella "lo dejó varias veces solo" en un pub de Úbeda en el que entraron, "para hablar con I.T.", con el que ella, según han manifestado previamente tanto la Fiscalía como la defensa, había mantenido con anterioridad una relación sentimental, algo que él "desconocía" entonces.

Él llegó a "sentir celos porque ella lo dejó varias veces solo", y su "obsesión" en ese momento era "preguntarle por qué" hacía eso, si bien en ese local la pareja "no discutió", según la declaración del imputado, que ha afirmado que fue ya de regreso en el piso que ambos compartían desde hacía unas semanas cuando "se le cayó el mundo encima" después de que su novia "le dijera que se marchara, que ya no le quería".

"¿Cómo podía decirme eso, si esa tarde habíamos estado perfectamente?", se ha preguntado el encartado, que ha indicado que entonces ambos "empezaron a forcejear", pero que "no se golpearon de ninguna manera". "Cayeron al suelo", ha continuado, mientras "ella le decía 'márchate, quítate de encima'", y él que "por favor no le hiciera eso".

En ese punto, el acusado ha afirmado que "no recuerda" que "agarrara del cuello" a su novia "ni con qué intensidad", que "es posible que estrangulara" a su pareja, pero que si lo hizo "no era consciente" de ello, y que después de que "no se escuchase nada" en el piso, "se marchó inmediatamente".

Fuego en la vivienda

En ese momento, según ha agregado, "no recuerda que hubiera fuego" en la vivienda, ni que hubiera bajado "todas las persianas". Tras abandonar el piso condujo "más de hora y media sin ningún altercado" en dirección a Güéjar-Sierra (Granada), donde vivía su padre, a quien "no recuerda lo que le dijo" en el momento en el que éste fue a recogerlo después de que sufriera una salida de vía con el vehículo en el que circulaba.

También ha declarado que un cabo de la Guardia Civil que lo atendió tras el accidente después del cual fue detenido como supuesto autor de la muerte de su novia "le insistía en que había prendido fuego al piso" de ésta, e incluso le "estuvo presionando para que declarara que él había sido el autor del incendio".

Sin embargo, el encartado ha afirmado que "si hubiera prendido el fuego, de algo se acordaría, y no recuerda nada", al respecto, al tiempo que ha declarado que tanto él como su novia eran "fumadores" y que "es posible que estuviesen fumando" en el piso la noche del suceso. También se ha descrito como una persona que "no es violenta", y que antes de ese episodio "no había protagonizado incidentes violentos".

En relación a su novia muerta, el procesado ha declarado que ella "lo era todo para él", que con anterioridad había mantenido "relaciones esporádicas" con otras mujeres, pero "no con la misma intensidad", porque "solamente" en la relación con la fallecida "había un verdadero sentimiento de amor".

No obstante, ha confesado que con anterioridad a la muerte de ella hubo dos discusiones que motivaron distanciamientos entre ambos como consecuencia de las "borracheras" de él mismo, que ha declarado también que antes de conocer a su novia "consumía cocaína", pero que cuando ambos estaban saliendo "ya no".

Posturas de las partes

Tras la constitución del jurado, este lunes por la mañana, las distintas partes personadas en el caso han explicado sus distintas versiones de los hechos. Así, el Ministerio Fiscal se ha ratificado en las conclusiones de su escrito de calificación inicial de los hechos, en el que pide una pena total de 28 años de prisión para el encartado, al considerarlo autor de un delito de asesinato —por el que solicita 18 años— y de otro de incendio por el que interesa una condena de diez años.

El fiscal jefe de Jaén, Carlos Rueda, que ejerce como representante del Ministerio Público en este caso, ha aseverado ante el jurado que "no hay signo de que I.R.G. fuera agredido", así como que la víctima "no tuvo posibilidad alguna de defenderse". De igual modo, ha reconocido que tanto él como ella "bebieron" alcohol en las horas previas al suceso, "pero también comieron", y "ningún testigo ha manifestado que estuvieran en estado de embriaguez" ese día.

La acusación particular solicita para el encartado una pena total de 35 años de prisión, ya que pide 20 años por el delito de asesinato y otros 15 por el de incendio, al tiempo que aprecia una circunstancia agravante de parentesco en el comportamiento de I.R.G. Por su parte, la acusación popular que ejerce la Junta de Andalucía se ha adherido a las peticiones de la Fiscalía, y, al igual que ésta y que la acusación particular, aprecia "alevosía" en el comportamiento del encartado.

Por último, la defensa del acusado ha alegado que éste no cometió un asesinato, sino un homicidio, bajo la "eximente completa" de "trastorno mental transitorio", ya que en el momento de los hechos "no sabía lo que hacía ni quería hacerlo".

Además, el comportamiento del procesado, según su abogado, está también marcado por una circunstancia atenuante "incompleta", la de "intoxicación etílica", ya que, según ha subrayado en su intervención ante el jurado, "en un espacio de diez horas" previas al suceso, éste "bebió 15 copas de alcohol y una botella entera de vino", consumiciones que "perturbaron de manera grave sus condiciones" y "anularon sus facultades volitivas".

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