Leiva
El cantante madrileño Leiva. JORGE PARÍS

Reconoce Leiva durante su charla con 20 Minutos lo que cuesta conocerse del todo y asumir después lo que uno es y al final: llegar a gustarse o al menos disfrutar. Un camino que parece haber logrado iniciar desde que se separó de Pereza. Sacó entonces el disco Diciembre, un trabajo en solitario con el que Leiva se quitaba el nombre que le había dado el éxito y se enfrentaba a la incertidumbre. Era solo Leiva. Con su nuevo álbum, Pólvora (Sony), esa incertidumbre se ha convertido en alguna certeza, como saber cuál es el terreno en el que se mueve y más aún: haberlo elegido.

¿Le dan ganas de prender fuego a todo? Porque ese Pólvora con el que titula...
Pues sí, tal y como están las cosas me dan ganas de prender fuego a más de un edificio entero. Pero en este caso, con pólvora me refiero a algo más emocional.

Me da vértigo que se seque la fuente y deje de tener cosas que contar; es la peor pesadilla de un creador¿A qué exactamente?
En lo nuevo que estás haciendo hay algo nuevo que huele a pólvora, me dijo un amigo, cuando escuchó este trabajo. Me pareció definitivo para el disco.

Un poco difícil la explicación, ¿no?
Bueno, sí, pero es que en este trabajo hay bastante dinamita interna. Y dije: pues va a ser que sí, se va a llamar Pólvora.

Hacía años que no grababa en directo como ha hecho ahora, ¿qué buscaba?
Llevaba muchos años sin hacerlo. Llevaba muchos años grabando yo todos los instrumentos en directo, mezclando, produciendo... Y delegar y repartir responsabilidad y tocar con una banda en directo le da un sabor más real, una emoción... Quizá tiene una imperfección más mágica. Menos perfecto, pero esa imperfección le da una verdad mayor a la música y eso se nota en  el disco. Este disco es un paso hacia delante, no es perfecto, pero es de verdad.

¿Es una manera de decir: vamos a devolverle al arte su lugar?
Tiene que ver con el compromiso que tengo con la música y las canciones. Quiero hacer una canción de la manera más honesta posible y contar las cosas liberado de prejuicios, mostrar lo que soy, cómo he empezado a asumir lo que soy y a disfrutar con ello. Uno siempre arranca queriendo hacer cosas y llega un momento que uno dice: esto es lo que hay y esto es lo que tengo.

Quiero contar las cosas liberado de prejuicios¿Qué es lo que hay?
Honestidad. No es que sea nada, sólo que me gusta y asumo lo que soy. Ya no quiero ser Keith Richards o cantar como Bob Dylan. Te dices: soy yo y mi vida no es la de Dylan y estoy más cerca de Kiko Veneno que de Keith Richards.

"Empiezo a asumir quien soy y cómo soy", ¿territorio conquistado después de Pereza?
Cuando paró Pereza, mi disco Diciembre me situó en un sitio. Yo salía con ese trabajo sin saber quién iba a ser mi público, cuál había ganado y cuál había perdido, qué dimensión tenía. Con Pólvora me siento muy ubicado. No es un lugar tan masivo como era con Pereza ni tan alternativo como pensé que podía ser. He encontrado mi sitio. Estoy en un lugar que me permite vivir de la música y haciendo lo que me gusta, y eso es un privilegio.

Este disco es un paso hacia delante, no es perfecto, pero es de verdadY lo que le gusta ¿es algo más desnudo y sincero?
Sí, este trabajo es el más sincero y desnudo.

La portada es una declaración en ese sentido...
Sí, en Diciembre quise vestirlo todo de mucha música y en éste he querido quitar música y enseñar qué somos.

¿Y qué son?
Somos defensores de canciones de tres acordes. Al final mis artistas favoritas son Cohen, Dylan y Tom Waits, que son de canciones de tres acordes que cuentan cosas. Es lo que más me emociona. Me gustan quienes hacen que parezca fácil lo que es muy difícil: como ver a Iniesta jugar al fútbol.

La portada tiene algo de Beatles...
Sí, es un pequeño guiño a las portadas de los setenta y las texturas de los discos de Lennon.

Siempre hay algo en usted de Lennon...
Sí, se llama obsesión. Beatles es mi banda favorita, pero a Lennon le tengo más admiración que a cualquiera. Me interesa cómo hizo las cosas. Sus canciones, su mensaje y su actitud. Fue un altavoz para que un mensaje volara como el agua cayendo de una montaña. Lo admiro: no sé si sería capaz de exponerme tanto como lo hizo él.

¿Le gustaría ser capaz?
Me gustaría ser capaz, me encantaría. Hacerlo no sé si me gustaría tanto. Admiro cómo se puso en el escaparate por el bien de la Humanidad. Eso es muy valiente. Fue un valiente.

He encontrado mi sitio: estoy en un lugar que me permite vivir de la música y haciendo lo que me gusta, y eso es un privilegio"Siento la necesidad de conquistar no de deleitar al público" dijo cuando dejó Pereza.
Es una manifestación de volver a emocionarte con las pequeñas cosas. Con Pereza era todo tan grande que habíamos mecanizado cosas que no deben mecanizarse.

¿Cómo cuál?
Acostumbrarte a tocar y que hubiera quince mil personas. Era importante tener un cable a tierra de nuevo para volver a escribir canciones.

¿Cómo ha cambiado el público en los últimos años?
Ha cambiado y ahora hay que hacer buenas canciones y buenos directos, no vale con dos canciones buenas. Ahora hay que hacer los discos buenos enteros y hacer un directo impecable, porque la gente, si tiene un euro y se lo gasta, ha de ser en algo bueno. No están las cosas para que la gente pruebe a ver qué tal. Van a tiro hecho

Terriblemente cruel es una de las canciones de Pólvora, ¿qué es para usted tan cruel?
Un alto porcentaje de todas las decisiones políticas que se están tomando en los últimos años y en concreto lo que se está haciendo con Educación, Sanidad y cultura. Terriblemente cruel se queda corto: no existe un adjetivo.

¿Y lo que más vértigo le da?
Que se seque la fuente y deje de tener cosas que contar. Es la peor pesadilla de un creador, y en mi caso siempre me persigue. Cuando estás tres meses sin escribir, piensas: es ahora, pero hasta ahora siempre ha venido una canción y me ha salvado.