Strömholm y la melancolía de los fotógrafos suecos

  • El Moderna Museet organiza en Malmö la mayor exposición colectiva de la deslumbrante fotografía contemporánea del país nórdico, con 300 imágenes.
  • 'Una forma de vida', el título de la muestra, es la frase que servía al maestro Strömholm para definir su compromiso y "responsabilidad personal" con las fotos.
  • El estilo del gran fotógrafo muerto en 2002 —respeto por el momento y el sujeto, modestia y uso exclusivo de luz natural— ha fructificado en una escuela propia.
Martin Bogren es uno de los fotógrafos contemporáneos suecos que desarrollan el estilo de Strömholm
Martin Bogren es uno de los fotógrafos contemporáneos suecos que desarrollan el estilo de Strömholm
© Martin Bogren

"Trabajar con imágenes fotográficas es para mí una forma de vida", dijo en una conferencia en 1983 el mejor fotógrafo sueco del siglo XX, Christer Strömholm, una persona a la que nadie regaló nada —padre suicida, maquis contra los nazis primero y contra los bolcheviques después, incomprensión de los fotógrafos académicos hacia su estilo existencial, en el que valía más la emoción que la técnica—.

"Cuando pienso en la fotografía y cuando veo cuidadosamente mis imágenes pienso que todas ellas, cada una a su manera particular, no son más que autorretratos, una parte de mi vida", concluyó Strömholm  en aquella charla, cuando le faltaban 19 años para la muerte (en 2002) y su obra, a la que consideraba fotografía subjetiva, es decir sin ataduras formales, era finalmente tenida en cuenta como una de las más hondas del mundo tras  permanecer en el ostracismo durante casi 40 años porque tocaba temas delicados (el transexualismo, la prostitución...).

Ninguna propensión al amarillismo

El impacto del compromiso de Strömholm con su oficio y la "responsabilidad personal" que sentía ante cada foto prendaron como buena simiente en Suecia. El estilo del gran autor —blanco y negro de gran saturación y acercamientos no convencionales— y el radicalismo que  aplicaba en el cumplimiento de los tres principios que regían su fotografía: "luz natural", sin la agresividad invasiva de focos o flashes; "momento adecuado", basado en la espera paciente, y "responsabilidad personal", que limitaba cualquier tipo de propensión hacia el amarillismo o lo morboso, hicieron que en Suecia naciera una corriente fotográfica propia, marcada por una melancólica tibieza, no desprovista de angustia pero sí atenuada por la dulzura del estilo..

Tomando el título de la definición vivencial de la fotografía como modo de vivir, el Moderna Musseet organiza en Malmö la mayor exposición colectiva montada nunca en torno a los fotógrafos suecos de las últimas décadas. Ett sätt att leva (Una forma de vida), del uno de febrero al 18 de mayo, presenta 300 obras de 29 autores colocando el punto de salida para la visión panorámica de la fotografía sueca contemporánea en Strömholm.

Veteranos y nuevos valores

La exposición, con piezas de artistas veteranos y consagrados como Anders Petersen (1944), Kenneth Gustavsson (1946-2009) y Tuija Lindström (1950), llega hasta los nuevos valores que emergieron en la década de los años noventa, como JH Engström (1969), Anna Clarén (1972) y Martin Bogren (1967), que en la serie Lowlandssobre la vida en una pequeña población agrícola se acerca más que ninguno al legado de Strömholm.

"Se trata de una exposición emocionante, no sólo por la amplia selección de fotógrafos, sino porque también porque estamos experimentando con la intersección en una sola exposición de tres exposiciones distintas", dice John Peter Nilsson, director del museo, para hacer referencia al combinación de generaciones que se dan en la muestra.

"Las amigas de la Plaza Blanca"

La exposición, montada con los fondos fotográficos propios del museo, incluye, por supuesto, bastantes obras de Strömholm, cuyas fotos nocturnas a transexuales parisinas en los años cincuenta y sesenta, tienen una importancia capital en la historia de la fotografía contemporánea.

Las fotos no fueron publicadas en Suecia hasta 1983, en el libro Vännerna från Place Blanche (Las amigas de la Plaza Blanca), un objeto de culto muy difícil de encontrar.  En 2012, el mítico fotoensayo fue reeditado en francés e inglés.

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