Gripe
Una mujer enferma en la cama. Gtres

Con más de 90 casos por cada 100.000 habitantes, España ha superado el umbral epidémico europeo de la gripe. Se trata de una infección de tipo viral, de modo que el único tratamiento son las medidas higiénico-dietéticas y la vacuna.

Hay tres tipos de gripe, tres variantes del virus: A, B y C. Los virus A y B son los responsables de las epidemias que suelen ocurrir cada invierno. El tipo C ocasiona síntomas muy leves y no produce ningún tipo de manifestación grave en el organismo.

El virus cambia constantemente, lo que obliga cada año a idear una nueva vacuna

El virus cambia constantemente, por lo que es capaz de infectar continuamente el organismo. Ello obliga cada año a idear una nueva vacuna adaptada a las nuevas condiciones del virus.

La vacuna está indicada especialmente para la población de riesgo, la que tiene un sistema inmunitario más débil. Entre ellos se encuentran mujeres embarazadas, niños entre 6 meses y 5 años de edad, personas con enfermedades crónicas, personal sanitario y mayores de 50 años.

Seamos o no población de riesgo, nos vacunemos o no, para poder evitar contraer la gripe hay que adoptar medidas de higiene y alimentación. El Instituto Silestone repasa los hábitos más aconsejables:

Higiene

  • Lavarse las manos frecuentemente. Además, se recomienda utilizar soluciones de clorexhidina, que asegura una mayor desinfección de las manos.
  • Cubrirse la boca y la nariz con alguna prenda cuando se estornude o se tosa.
  • No compartir utensilios alimentarios, vasos ni cubiertos.
  • Limpiar cuidadosamente los alimentos de consumo en crudo (fresco no significa que sea un alimento limpio).
  • Cocinar con calor intenso para destruir los gérmenes. Mantener los alimentos bien fríos o calientes, evitando las temperaturas templadas.
  • Limpiar y desinfectar adecuadamente la cocina (encimeras, paños, esponjas y utensilios son los más susceptibles de contener bacterias).
  • Desinfectar semanalmente las superficies más críticas del baño.
  • Ventilar las habitaciones y salas más concurridas.
  • Evitar corrientes de aire. El aire puede convertirse en un excelente medio de dispersión y transporte de microorganismos.

Alimentación
Yolanda Sala, coordinadora de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), propone algunos consejos alimentarios para fortalecer el sistema inmunitario y hacer frente a la temporada de gripe:

  • Mantener una alimentación rica en vegetales y frutas naturales. Sobre todo, una dieta equilibrada y variada.
  • Hidratarse bien con agua mineral.
  • Hacer ejercicio, pero cubriéndose bien ante las bajas temperaturas del invierno.
  • Comer cítricos como la naranja, puesto que los cítricos contienen vitamina C, un tipo de vitamina que aumenta el interferón, un tipo de proteína incluida en nuestro organismo que potencia las defensas.
  • Hay estudios que afirman que la vitamina E (aceite de oliva, frutos secos, etc) y la vitamina A (huevos y verduras) aumentan la respuesta inmunitaria.

Pero si la gripe llega finalmente…

Pero si nuestras medidas llegan tarde, ante el inicio de los síntomas de gripe en una persona adulta conviene actuar siguiendo unas mínimas pautas, las que da la Sociedad Navarra de Medicina de Familia:

  • Se debe comenzar con un tratamiento sintomático: paracetamol de 1 gramo, 3 veces al día o ibuprofeno de 600 mg, 3 veces al día. 
  • A esto se debe añadir una hidratación adecuada y puntualmente descongestionantes nasales si hiciera falta.
  • No se deben utilizar antibióticos, salvo por indicación del médico (lo único que se hace es crear resistencias bacterianas).
  • Las personas adultas sin patología de base no precisan supervisión médica
  • El cuadro gripal dura entre 7-10 días, con y sin tratamiento.