'The man who eats his fingers', 2006
'El hombre que se come los dedos' (2006), obra de Marilyn Manson creada con acuarelas, tinta, manzanilla y té Marilyn Manson - Groninger Museum

Para Brian Hugh Warner (Ohio-EE UU, 1969), conocido como Marilyn Manson, pintar acuarelas era sólo un pasatiempo cuando se inició en las artes plásticas en 1995, un año antes de editar Antichrist Superstar, el disco que lo elevó a la fama mundial. Sólo a partir de 1998 tuvo la necesidad de evolucionar en su lenguaje pictórico y hasta 2002 no exhibió sus trabajos.

Con una estable y coherente colección de obras, expuso aquel año por primera vez en el Centro de Exposiciones Contemporáneas de Los Ángeles (EE UU). Las reacciones a los trabajos de la muestra estaban por supuesto condicionadas por la carrera del artista como músico, pero también hubo críticos que intentaron despegarse del halo de ídolo siniestro de Manson y quisieron ver testimonios de sinceridad. Entre los elogios se hicieron incluso comparaciones con la obra cruda y sexual del expresionista alemán Egon Schiele.

Tras haberse exhibido por última vez en Europa en 2010 en Viena (Austria), donde mostró una representativa colección de una veintena de sus trabajos que tituló Genealogies of Pain (Genealogías del dolor), la obra del autor vuelve al viejo continente con Marilyn Manson: Masquerade (Marilyn Manson: Mascarada), en el Museo de Groninga (Holanda) hasta el 16 de marzo.

'El hombre que se come los dedos'

Los organizadores destacan que el tema de las acuarelas —dominadas por personajes oscuros, heridos y solitarios— no es sólo "la realidad del dolor y el odio" y que el conjunto se adentra en "la percepción" de estos sentimientos extremos. Definen la necesidad de pintar de Manson como una sincera vía de escape: "No estamos ante un artista pop que pinta plácidos paisajes como método para relajarse. (...) Igual que sobre el escenario, Marilyn Manson lo revela todo".  

No estamos ante un artista pop que pinta paisajes para relajarseTítulos en forma de confesión como Cada día duele levantarse o No tengo mi brazo alrededor de nadie contrastan con otros más acordes con su imagen pública (Hola, voy a partirte la cara; El hombre que se come los dedos o Síndrome escóptico). En sus obras creadas con materiales baratos Manson alterna el retrato íntimo con visiones escabrosas, siempre manteniendo un estilo de formas suaves y manchas de color.