Dependencia
Una axuliar ayuda a una anciana. ARCHIVO

España tuvo su Ley de la Dependencia, pero llegó justo cuando a la Administración se le acababa el dinero por culpa de la crisis. En ese contexto, con miles de familias que han perdido las ayudas para cuidar a sus dependientes, un estudio del proyecto europeo Sophie pone de manifiesto que la falta de servicios públicos para los dependientes no sólo les perjudica a ellos, sino que causa un empeoramiento de la salud de toda la población.

Según este estudio, los países del sur de Europa y los anglosajones, que no disponen de buenos servicios públicos para el cuidado de familiares, tienen una población con una salud peor que los países nórdicos y del este de Europa, debido a las altas cargas familiares y laborales.

La situación es mejor donde hay un modelo de pareja con ambos empleadosEl trabajo, que ha analizado la realidad de los 27 países de la Unión Europea (UE), detecta que la combinación de largas jornadas laborales y cargas familiares en los países continentales y del sur de Europa "tiene un efecto negativo sobre la salud de las mujeres y de los hombres", según explica el Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber).

En cambio, en los países nórdicos y del este de Europa, "con mejores servicios públicos para externalizar el cuidado de hijos y personas dependientes", no existe dicha relación.

Los investigadores constatan que la relación de las largas jornadas de trabajo y cargas familiares con la salud de las personas "depende del modelo de política familiar que se siga".

En países con el modelo de familia tradicional, por tanto, la situación es peor que en aquellos que promueven un modelo de pareja con ambas personas empleadas y buenos servicios públicos que permiten la externalización del cuidado de hijos y dependientes, explica la coordinadora del trabajo Lucía Artazcoz.

El proyecto europeo Sophie, que evalúa el impacto de las políticas estructurales en la desigualdades en salud, está financiado por la UE, y coordinado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), en colaboración con el Ciber de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp), dependiente del instituto de Salud Carlos III.