Unos 200 heridos, entre policías y manifestantes opositores, y más de 20 detenidos es el resultado provisional de los violentos enfrentamientos que se registraron anoche en la capital ucraniana y que se prolongaron durante toda la madrugada del domingo al lunes.

Según datos de los servicios sanitarios ucranianos, 103 manifestantes requirieron asistencia médica, de los cuáles 42 fueron hospitalizados. Estos se suman al más de un centenar de policías que resultaron heridos, de los que 61 se encuentran hospitalizados, según los últimos datos del Ministerio del Interior.

La policía, que empleó gases lacrimógenos, bolas de goma y carros lanzagua para repeler a los manifestantes, informó de que éstos quemaron cuatro autobuses policiales y dos camiones. El Ministerio del Interior ha cifrado en seis el número de vehículos policiales incendiados en el marco de los enfrentamientos. Pese a que un oficial ha advertido a través de un altavoz a los manifestantes de que podrían enfrentarse a 15 años de cárcel, las protestas no han reducido su intensidad.

Más de 100.000 personas han salido este domingo a las calles de Kiev, la capital de Ucrania para protestar contra la nueva legislación implantada de urgencia este jueves 16 de enero por el Parlamento que prohíbe las concentraciones populares, en lo que se trata de la mayor manifestación en lo que va de año contra el presidente Viktor Yanukovich.

La masiva convocatoria de este domingo supone un aliciente para la oposición tras el descenso de participación en las últimas marchas contra el Gobierno de Kiev.

El motivo ha sido la aprobación prácticamente unilateral efectuada en la cámara de la nueva ley, que según los críticos acerca a Ucrania al estado policial.

Durante la manifestación, varios lideres opositores anunciaron una recogida de firmas para impulsar una moción de censura contra Yanukovich y sus intentos de formar, a su entender, una estructura paralela de poder.

Oposición

Al frente de la concentración se encontraba el opositor más destacado, el campeón del mundo de boxeo y líder del partido UDAR (Golpe), Vitaly Klitschko, quien acusó al presidente "y a sus secuaces" de intentar "robar el país a la población".

Tenemos el derecho a incumplir estas leyes y tenemos intención de sabotearlas "Ucrania está más unida que nunca en su lucha contra el poder, y en su determinación a la hora de impedir la proclamación de una dictadura", ha aseverado Klitschko.

El también líder de oposición y político ultranacionalista Oleh Tyahnibok, tachó la ley de anticonstitucional desde su tribuna en la Plaza de la Independencia de Kiev. "Tenemos el derecho a incumplir estas leyes y tenemos intención de sabotearlas", hizo saber.

El origen de las protestas tuvo lugar el pasado mes de noviembre tras la sorprendente renuncia del presidente Yanukovich a firmar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea en favor de un estrechamiento de las relaciones económicas entre la ex república soviética y Rusia.

Nueva normativa

La normativa, duramente criticada por la Unión Europea, fue respaldada por 235 de los 450 parlamentarios y prohíbe la instalación de tiendas de campaña sin autorizar, escenarios o altavoces en las zonas públicas del país, estableciendo multas de hasta 640 dólares (470 euros) o 15 días de cárcel.

Además, los manifestantes y organizaciones que proporcionen instalaciones o equipamiento para encuentros sin autorizar podrán ser condenados al pago de una multa de 1.275 dólares (937 euros) o enfrentarse a una pena de diez días en prisión.

Enfrentamientos

Acercarse a menos de tres metros de los agentes será considerado un ataque contra su integridad física Grupos de manifestantes y policías antidisturbios libran este domingo enfrentamientos en Kiev junto a la sede del Gobierno de Ucrania, según se pudo apreciar en las imágenes difundidas por la televisión local.

Los incidentes comenzaron al término del mitin multitudinario que la oposición celebró en el centro de Kiev, cuando varios miles de manifestantes intentaron romper el cerco policial establecido por las fuerzas antidisturbios junto a la sede gubernamental.

Los manifestantes se han atrincherado detrás de al menos tres autobuses, que han conseguido volcar, y han lanzado piedras y granadas de humo a los agentes, que están respondiendo con porras y bengalas, informa el diario Kyiv Post. Tras el agravamiento de los disturbios la Policía empleó cañones de agua.

"Acercarse a menos de tres metros de los agentes será considerado un ataque contra su integridad física", advertía por altavoces la policía.

Los manifestantes lanzaron petardos a las fuerzas antidisturbios, que respondieron con granadas de gases lacrimógenos.

Agresión

En el lugar de los incidentes se personó el campeón mundial de boxeo y líder del partido opositor UDAR (GOLPE), Vitali Klitschkó, para intentar calmar los ánimos.

Uno de manifestantes radicales roció a Klitschkó con un extintor de incendios.

"Lo que estáis haciendo es muy peligroso", dijo el dirigente opositor al dirigirse al gentío con un altavoz minutos después, ya recuperado del ataque con el extintor.







La marcha estaba convocada para protestar contra la nueva ley de prohibición de concentraciones aprobada por el Gobierno del presidente, Viktor Yanukovich.

Más de 100.000 personas han participado a la protesta, que se tornó violenta cuando los manifestantes intentaron entrar en el barrio gubernamental de Kiev, momento en que la Policía comenzó a utilizar gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

Los manifestantes se han atrincherado detrás de al menos tres autobuses, que han conseguido volcar, y han lanzado piedras y granadas de humo a los agentes, que respondieron con porras y bengalas. Tras el agravamiento de los disturbios la Policía empleó cañones de agua.

La masiva convocatoria de este domingo supone un aliciente para la oposición tras el descenso de participación en las últimas marchas contra el Gobierno de Kiev. El motivo ha sido la aprobación prácticamente unilateral efectuada en la cámara de la nueva ley, que según los críticos acerca a Ucrania al estado policial.

RECOGIDA DE FIRMAS

Durante la manifestación, varios lideres opositores anunciaron una recogida de firmas para impulsar una moción de censura contra Yanukovich y sus intentos de formar, a su entender, una estructura paralela de poder.

Al frente de la concentración se encontraba el opositor más destacado, el campeón del mundo de boxeo y líder del partido UDAR (Golpe), Vitali Klitschko, quien acusó al presidente "y a sus secuaces" de intentar "robar el país a la población". "Ucrania está más unida que nunca en su lucha contra el poder, y en su determinación a la hora de impedir la proclamación de una dictadura", ha aseverado Klitschko.

El también líder de oposición y político ultranacionalista Oleh Tiahnibok, tachó la ley de anticonstitucional desde su tribuna en la Plaza de la Independencia de Kiev. "Tenemos el derecho a incumplir estas leyes y tenemos intención de sabotearlas", hizo saber. Tanto Klitschko como otros dirigentes opositores han instado a los manifestantes a protestar de forma pacífica.

Una portavoz de Klitschko ha informado a través de Twitter que el presidente Yanukovich ha accedido a reunirse de inmediato con Klitschko en la residencia presidencial situada a las afueras de Kiev, una información que no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades.

ORIGEN DE LAS PROTESTAS

El origen de las protestas tuvo lugar el pasado mes de noviembre tras la sorprendente renuncia del presidente Yanukovich a firmar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea en favor de un estrechamiento de las relaciones económicas entre la exrepública soviética y Rusia.

La normativa, duramente criticada por la Unión Europea, fue respaldada por 235 de los 450 parlamentarios y prohíbe la instalación de tiendas de campaña sin autorizar, escenarios o altavoces en las zonas públicas del país, estableciendo multas de hasta 640 dólares (470 euros) o 15 días de cárcel.

Además, los manifestantes y organizaciones que proporcionen instalaciones o equipamiento para encuentros sin autorizar podrán ser condenados al pago de una multa de 1.275 dólares (937 euros) o enfrentarse a una pena de diez días en prisión.