Michelle, una primera dama poco convencional, cumple 50 años con una fiesta en zapatillas

  • La mujer de Obama cumple también seis años en la Casa Blanca.
  • Una vez más deja clara la independencia que la ha llevado a ser un modelo con el que muchas mujeres se identifican.
  • Su estilo ha creado tendencia y una manera diferente de mostrar la identidad propia: hasta en pantalones cortos ha bajado del Air Force One.
Michelle Obama
Michelle Obama
GTRES

Finge tan poco que, seis años después de entrar en la Casa Blanca, no oculta sus celos. En su caso no hay entrenamiento que valga, no posa. Michelle Obama, que cumple 50 años este 17 de enero, demostraba al mundo entero sus celos ante las cámaras en el funeral de Nelson Mandela cuando su marido se fotografiaba con la primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning.

Michelle, que nació y creció en la zona sur de Chicago, estudió Leyes en las universidades de Princeton y Harvard.  Fue precisamente en el despacho de abogados Sidley Austin en Chicago donde trabajaba el lugar en el que conoció a Barack Obama.

La abogada Michelle no ha dejado de trabajar por ser la primera dama, aunque sí haya cambiado de escenario y sus esfuerzos ahora se dirijan a causas como la mejora de la alimentación (contra la obesidad) o de las posibilidades de estudio de los más desfavorecidos. Así, su última campaña ha tenido lugar este otoño y con ella buscaba que los alumnos de institutos con rentas bajas puedan tener más oportunidades para acceder a estudios superiores.

Afroamericana... y con un estilo diferente

No es sólo la primera vez que una primera dama de Estados Unidos es afroamericana, sino que también es pionera en no usar ni el lila ni el salmón ni el gris. Parece frívolo, pero "supone un soplo de aire fresco", señala a 20minutos la estilista Marta De La Joya (TenEstilo), "al fin una primera dama abandona el traje de dos piezas y esos tonos grises. Eso significa algo, hay una nueva manera de expresarse y situarse como mujer".

Es precisamente esa manera de no necesitar ser quien no es lo que le ha dado esa marca con la que tantas mujeres se identifican. Su ropa es una de las mejores pruebas de ello. Y a nadie se le escapa que tras todo ello está uno de los mejores reclamos del presidente. Su mujer gusta y mucho.

Una madre estricta y entregada

Cuando sus hijas, Natasha y Malia, sean más mayores, según la primera dama ha comentado a la prensa, dedicará mucho más tiempo a ayudar a los desfavorecidos.

La hija mayor, Malia, de 14 años, estudia en el instituto, juega al tenis y tiene un móvil que sólo puede usar los fines de semana. Según parece la educación de las niñas es muy disciplinada, y no sólo está controlado el uso del móvil, también el de Facebook cuyo empleo tienen prohibido. Es Michelle una mujer volcada en la educación de sus hijas y muy consciente, por las medidas que adopta, de los riesgos que pueden correr.

Tanto es el cuidado de Michelle en proteger y educar a sus hijas que el ordenador únicamente pueden emplearlo para trabajos escolares y deben practicar dos deportes: uno elegido por ellas, el otro por su madre.

La relación es entre ellos bastante estrecha, o al menos así lo intentan. La primera dama intenta que siempre que sea posible cenen los  cuatro juntos.

Una mujer poco convencional

Formada, inteligente, trabajadora y de fuerte personalidad no es raro que no le haya importado demasiado que se la critique, como ha sucedido en alguna ocasión, por su ropa. La vez más sonada ocurrió cuando descendió del avión Air Force One en el verano de 2009 con pantalones cortos, camiseta blanca y camisa de cuadros.

Iba de vacaciones (era la primera vez desde que estaba en la Casa Blanca) y aunque ella misma ha reconocido en algunas entrevistas arrepentirse de aquello, en realidad no debe de ser tanto el arrepentimiento cuando ha matizado después en esas mismas entrevistas que se iba de vacaciones y que así es como se viste uno cuando uno está de relax.

Fuerte carácter que queda de manifiesto en sus habituales apariciones públicas, que son muchas y en las que no ahorra su naturalidad en los gestos , pues suele acompañar a su marido. En 2007 y 2008 participó activamente en la campaña de su marido. Es un apoyo fuerte que, de momento, pese a la reciente escena de celos, no parece presentar fisuras. O al menos han sido tan cuidadosos que no se ha podido captar nada que haga suponer lo contrario.

Una primera dama diferente

"Igual puede ir con un modelo muy roquero que con uno de superlady" señala a 20minutos De la Joya, "es ella misma y es atrevida, ha roto ese atuendo habitual de las primeras damas que no salían de los tonos salmón, lila y azul".

Alguna vez también se la ha criticado por llevar trajes que no eran de diseñadores estadounidenses, como cuando lució un vestido del fallecido británico Alexander McQueen en la recepción del presidente chino. Pero es que Michelle no tiene reparos en vestir aquello que le gusta, sea de donde sea, incluso ha lucido modelo de Asos y de un joven diseñador español, el valenciano Adrián Salvador, que a sus 23 años se puede colgar la medalla de diseñar para la Primera Dama de los Estados Unidos.

Kate Beatts, autora de Everyday Icon: Michelle Obama and The Power of Style, asegura que la primera dama se viste para destacar. Michelle se desmarca así de la tónica habitual entre quienes la antedecieron.

Respaldada de sobra queda esa manera de destacar haciendo caso omiso de lo convencional con su fiesta de cumpleaños: Aperitivos, tragos, baile y postre, a la que los invitados podrían ir (es más, casi es una petición de la atrevida Michelle) en zapatillas.

Inusual pero muy poderoso, su mensaje llega y hace de ella un ejemplo y un icono. No en vano muchos resaltan el gran activo que supone para la presidencia de su marido que sea como es. "Es una mujer muy real y eso gusta mucho" dice De la Joya.

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