Los sabañones o la importancia de protegerse del frío

  • Se producen a causa del frío, por una contracción de los vasos sanguíneos en los pies, las manos, los dedos e, incluso, las orejas.
  • Su nombre técnico de los sabañones es perniosis o eritema pernio.
  • El sabañón causa inflamación, dolor y sensación de quemazón.
  • Duran entre 5 y 7 días pero pueden solaparse unos brotes con otros.
Una mujer, muy abrigada, se cubre el rostro para protegerse del frío.
Una mujer, muy abrigada, se cubre el rostro para protegerse del frío.
Andrzej Hrechorowics / EFE

Parecen asunto del pasado, cosas que cuentan los abuelos, pero los sabañones nunca se fueron. No vienen del hambre, vienen del frío. Los sabañones aparecen, sobre todo, en las manos, los pies y las orejas. El sabañón causa inflamación, dolor y sensación de quemazón. A veces, puede llegar a producirse necrosis o a aparecer pequeñas úlceras.

Raúl de Lucas, dermatólogo del Hospital La Paz de Madrid, explica que los sabañones, cuyo nombre técnico es perniosis o eritema pernio, se producen a causa del frío “debido a una contracción de los vasos sanguíneos en la parte distal de los miembros, es decir, en los pies, en las manos, en los dedos o, incluso, en las orejas”.

Las lesiones son rojo azuladas, desaparecen al presionarlas y se presentan frías al tacto. En los nódulos, además, pueden formarse ampollas o costras. Se trata de lesiones bastante persistentes. “Por lo general, duran entre cinco y siete días pero, como se dan en los meses más fríos, pueden ir solapándose unos brotes con otros, de manera que hay personas que pueden tener sabañones durante todo el invierno”, precisa De Lucas.

El dermatólogo explica que algunas personas están más predispuestas que otras a este tipo de lesiones, como los niños, las mujeres y quienes padecen enfermedades del tejido conectivo, por ejemplo, lupus eritematoso, determinadas formas de artritis, vasculitis y una patología denominada crioglobulinemia.

Protegerse del frío

Para prevenir la aparición de los sabañones, De Lucas hace hincapié en la importancia de protegerse del frío con guantes y con el calzado adecuado. El especialista señala que, sobre todo las mujeres, en ocasiones utilizan zapatos como las manoletinas que no les aíslan del frío y lo hacen, además, con medias muy finas e incluso sin medias. “Con este tipo de calzado los pies no están protegidos del frío y pueden aparecer lesiones”, detalla.

En los pabellones auriculares, la aparición de sabañones también es frecuente. Por ello, el dermatólogo comenta que “los gorros o las orejeras pueden resultar útiles”. Además, no hay que exponer las manos ni los pies directamente a la estufa o al radiador pues los cambios bruscos de temperatura aumentan el riesgo de que se generen estas lesiones.

Las medidas preventivas son fundamentales para evitar la perniosis, pero también existe un tratamiento médico que se aplica una vez que los sabañones han aparecido. “En función de la intensidad de las lesiones podemos poner un tratamiento tópico o, incluso, un tratamiento sistémico con fármacos vasodilatadores por vía oral”, explica De Lucas. Este tipo de tratamiento se utiliza en pacientes con patologías previas o lesiones recurrentes.

El caso de la crioglobulinemia

La crioglobulinemia es una enfermedad rara en la que se producen unos anticuerpos que precipitan con las bajas temperaturas, es decir, que “se quedan como pegados a la pared de los vasos sanguíneos en relación con las bajas temperaturas”, detalla el doctor De Lucas.

Esta patología forma parte de un grupo de enfermedades que causan vasculitis, es decir, daño e inflamación en los vasos sanguíneos. La crioglobulinemia puede ser de tipo I, de tipo II o de tipo III. A los últimos dos tipos también se les denomina crioglobulinemia mixta. Se encuentran con mayor frecuencia en personas con afecciones inflamatorias crónicas.

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