Un informe sobre el trabajo de las Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (ONGD) en Andalucía durante el año 2012 señala que éste tuvo más de 11,6 millones de beneficiarios directos en hasta 63 países, tratándose de personas que mejoraron de alguna forma sus condiciones de vida en cuestiones vinculadas a los derechos humanos y a servicios sociales básicos.

Por continentes, África concentró dos tercios de esta cifra —más de 7,6 millones—, seguida por América, con cerca del 20 por ciento (2,25 millones) y Asia (1,7 millones). Marruecos y Mauritania sumaron prácticamente la mitad del global, con alrededor de tres millones de personas beneficiarias cada uno, según ha manifestado en una nota la Coordinadora Andaluza de ONGD.

En función de los colectivos de la población con los que trabajan las ONGD andaluzas, la mayor parte trabajó con las mujeres (el 75 por ciento de las entidades), un dato coherente con la feminización de la pobreza, pues el 70 por ciento de las personas que viven en extrema pobreza en el mundo son mujeres. A continuación se sitúan grupos como la infancia (dos tercios de las ONGD), la población rural y la juventud.

Respecto a las áreas de trabajo, destaca entre las prioridades sectoriales (transversales a todo tipo de intervención) la equidad de género, presente en la labor de más del 92 por ciento de las organizaciones. Si se tienen en cuenta los ámbitos concretos de las intervenciones de cooperación, los sectores en los que se encuadra el trabajo de las entidades andaluzas corresponden mayoritariamente a servicios sociales básicos como la educación (52), la salud (37) y el acceso al agua potable y al saneamiento (30).

Los países con los que cooperaron las ONGD andaluzas ascendieron en 2012 hasta 63; prácticamente la mitad de ellos se sitúa en África, en coherencia con directrices internacionales de enfocar al menos el 30 por ciento de la acción al continente africano. Por detrás quedaron América (21 países) y Asia (once países). En cuanto a la presencia por continentes, la experiencia sigue pesando en que América Latina sea el área con mayor número de organizaciones (54 de 66, más del 80 por ciento). En África se alcanza la cifra de 42 ONGD (dos de cada tres), mientras que a mayor distancia se sitúa Asia, con 13 entidades.

Entre los países con mayor presencia de ONGD andaluzas destacan, en África, Marruecos, con 17; Senegal con once; la República Democrática del Congo, con nueve; y, con ocho, un grupo integrado por Mali, Mauritania y Mozambique; en América, Perú y Ecuador reúnen a 20 ONGD; Nicaragua, 19; Bolivia, 16; El Salvador y Guatemala, 15; y República Dominicana, 14. En Asia destacan India, con cinco, y Palestina, con cuatro ONGD. Destacan así como zonas prioritarias el Magreb (si bien aumenta cada año la relevancia de estados del África Subsahariana), la región andina y Centroamérica. Como curiosidad, Europa de Este ya no cuenta con la aislada presencia de ONGD andaluzas que tenía hasta el año anterior, sobre todo en los Balcanes.

Feminización del sector

Las 66 entidades de la CAONGD cuentan con implantación en las ocho provincias andaluzas, si bien con desigual concentración. La mayor parte de las entidades cuenta con oficina en Sevilla, donde se ubican 48 de las 177 delegaciones. Otras cuatro provincias presentan una actividad destacable, reflejada en las delegaciones existentes (entre 20 y 30): Córdoba, Granada, Cádiz y Málaga.

El análisis de las personas contratadas, voluntarias y socias de las ONGD andaluzas muestra una clara feminización del sector, particularmente en el voluntariado. En los dos primeros grupos se mantuvieron o aumentaron ligeramente las cifras respecto a 2011, mientras que la crisis se reflejó en la disminución del número de socios.

Como aspecto significativo hay que apuntar el creciente número de entidades que trabaja directamente con colectivos en riesgo de exclusión en Andalucía, convirtiéndose en actividad de casi la mitad de las ONGD andaluzas. Los grupos de población destinatarios de estos proyectos son muy diversos, si bien es destacable que un tercio de las ONGD analizadas trabaja con la población inmigrante. Destacan además otros grupos vulnerables en el contexto actual, como la infancia y las personas desempleadas.

El análisis económico del trabajo de las ONGD muestra que el 53 por ciento de los ingresos globales que tuvieron en 2012 (69.296.501 euros) corresponde a fondos públicos; los fondos privados supusieron el 20 por ciento y en torno al 27 por ciento provino de ingresos de cuotas de socios y actividades benéficas. Los gastos cuentan con una partida fundamental: las actividades de cooperación al desarrollo (69 por ciento).

El voluntariado en tiempo de crisis

Casi el 90 por ciento de las ONGD andaluzas cuenta con personal voluntario. La gestión responde a diferentes perfiles, siendo el idóneo —área específica de voluntariado con personal remunerado al cargo— el caso únicamente del 15 por ciento de las entidades. La demanda de voluntariado sigue creciendo: un 41 por ciento de las entidades estima que esta demanda es mayor que en 2010, mientras que el 42 por ciento cree que es similar.

En cuanto al perfil del voluntariado, por sexos es mayoritariamente mujer; en cuanto a la edad, los grupos más numerosos son el que comprende de los 25 a los 39 años (38 por ciento) y el que va de los 40 a los 59 (31 por ciento); desde el punto de vista de la formación, son principalmente personas con titulación universitaria (55 por ciento); y desde la situación laboral, destacan los empleados (41 por ciento), seguidos de los desempleados (32 por ciento).

Las diferencias más significativas en el perfil del voluntariado detectadas por las ONGD entre 2010 y 2013 son el aumento de personas voluntarias en situación de desempleo y de las personas jóvenes en busca de una primera experiencia laboral. Respecto a las motivaciones del voluntariado, destacan el altruismo (31 por ciento) y el interés por la cooperación internacional (29 por ciento).

A la consulta sobre situaciones provocadas por la crisis en los recursos humanos de las ONGD, un tercio de ellas ha señalado que cuenta con personas voluntarias que anteriormente eran personal laboral de la entidad, y un 15 por ciento apunta que contaba con personal contratado pero en este momento solo tiene personal voluntario. No obstante, estas entidades no han iniciado mayoritariamente nuevas acciones de captación de voluntariado (solo el 29 por ciento), si bien el 49 por ciento de ellas sí que ha ampliado la formación de su personal voluntario.

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