Bolsa. (Fiscalía)
Bolsa. (Fiscalía) Fiscalía

"O es la bolsa de deportes que yo vi o es su gemela". Así de explícito se mostró el testigo 5.200.426 cuando, ya por la noche, la Policía le enseñó la mochila -o bolsa- hallada en El Pozo.    

De esta manera entraba en escena la célebre mochila de Vallecas, uno de los principales argumentos esgrimidos por los defensores de la teoría de la conspiración.

Azul-verdosa y muy pesada

"Una persona empezó a empujarme, y cuando me giré estaba metiendo una bolsa de deportes azul verdosa  en el asiento de delante, (...) cuando llegamos a San Fernando, la persona había desaparecido, pero la mochila seguía ahí", aseguró ayer el testigo. 

Vaya, otro que se ha dejado la ropa en el tren

Lo cierto es que, según la declaración del este viajero de los trenes de la muerte, en un primer momento no le dio demasiada importancia al asunto. "Vaya, otro que se ha dejado la ropa en el tren", pensó.

Sin embargo, cuando se enteró de los atentados -en torno a las 8 de la mañana-, comenzó a atar cabos.

Según la declaración del testigo, la mochila debía pesar bastate, ya que "le costó meterla".

La mochila en la investigación

 Según conclusiones provisionales de la fiscal Olga Sánchez afirman que los terroristas se desplazaron en dos vehículos con 13 mochilas o bolsas bomba.

Cada una de ellas iba cargada con explosivo Goma 2 Eco y metralla para aumentar el efecto mortífero, según los informes policiales ordenados por el juez instructor, Juan Del Olmo. Solo estallaron once de ellas.

Uno de los artefactos que no estalló fue localizado el mismo día de la masacre por un policía municipal y explosionada por los Tedax.

Otra bolsa

La otra bolsa fue encontrada el viernes 12 de marzo, mientras los agentes de la comisaría del puente de Vallecas ordenaban los efectos personales encontrados entre los restos de los vagones de la estación del Pozo.

Era una bolsa de color azul que contenía unos 10,2 kg de una sustancia gelatinosa que informes periciales posteriores identificaron como Goma 2 Eco.

640 gr de tornillos y clavos introducidos en la mortífera masa hacían de metralla. Todo iba conectado a:

  • Un dispositivo electrónico compuesto por un detonador industrial.
  • Un teléfono móvil de la marca Trium.
  • Un cargador de energía para dicho teléfono.

Una vez desmontado el teléfono móvil, se extrajo la tarjeta SIM que condujo a la detención de Jamal Zougam y al resto de sospechosos.

Teoría conspiratoria

De acuerdo con una comparativa con las bolsas de basura encontradas en la Renault Kangoo, se establece que son de la misma apariencia, color y textura que la que contenía el explosivo que no estalló. También se llegó a la conclusión de que la bolsa contenía el mismo explosivo usado en los atentados.

El Mundo sacó a la luz todo tipo de dudas en torno a la mochila

Las dudas en torno a la bolsa salieron a la luz cuando el diario El Mundo se hizo eco de que el inspector Miguel Ángel Álvarez, encargado de custodiar los objetos encontrados en la estación de El Pozo, no pudo identificar dicha bolsa ante el juez instructor.

La maquinaria conspirativa se ponía en marcha, asegurando que la bolsa cargada con Goma 2 Eco había sido colocada para confirmar la tesis de que había sido el terrorismo islamista el ejecutor del mayor atentado de la historia de España, y evitando así investigar la implicación de ETA.

El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, hacia las siguientes declaraciones en referencia a las noticia publicada por El Mundo: "Ahora dice la Policía que no estaba allí una mochila que fue básica para decir quiénes eran los autores y que es básica para la investigación. Es que esto, si se confirma, podría anular la investigación y el sumario".

De haberse anulado el sumario, los hoy procesados habría quedado en libertad.

Caída natural

Ante las presiones políticas y mediáticas, el juez Del Olmo tuvo que salir al paso levantando el secreto de sumario referente a estas declaraciones, y tanto la fiscalía como la Policía negaron que la pruebas hubieran sido manipuladas, ya que fueron custodiadas continuamente.

Una de las piezas clave de la teoría conspiratoria se caía por su propio peso, salvo por los creadores y convencidos de todas las dudas plateadas a lo largo de los dos años de instrucción.