Finalmente, fue el preso el que recibió una bala, pues otro policía le disparó e hirió en la pierna.

Los hechos ocurrieron sobre las once de la noche del  miércoles, cuando el recluso le pidió un cigarro al agente que lo custodiaba. Cuando éste se acercó, el preso lo intimidó con un pincho, le quitó la pistola y lo golpeó en la cabeza con la culata.

Carrera peligrosa
Fue entonces cuando intentó dispararle, pero no pudo. Echó a correr por el hospital amenazando con un arma a varias personas e, incluso, encañonó a un enfermero. Intentó disparar a otro agente que se le lanzó encima, pero tampoco pudo. Un policía que estaba viendo la escena lo tiroteó para reducirlo.