La atracan y como no tiene dinero secuestran y matan a su perro

  • Unos chicos acuchillaron nueve veces a un perro en Puente de Vallecas.
  • Fue en venganza porque su dueña no llevaba encima nada que pudieran robar.
  • "Me tiraron al suelo y me dieron patadas mientras se lo llevaban", lamenta Elisabeth Ferrera.
Rex en brazos de su dueña
Rex en brazos de su dueña

"Le gustaba restregarse por la alfombra", recuerda con los ojos llorosos Elisabeth Ferrera, cuando habla de su perro Rex.

Este teckel de apenas tres años "me hacía mucha compañía y ahora no se qué vamos a hacer sin él", dice.

Me hacía mucha compañía y ahora no se qué vamos a hacer sin él

Unos adolescentes lo mataron de nueve puñaladas el miércoles.

Elisabeth, de 42 años y de baja por depresión, aún se estremece cuando relata esa fatídica mañana.

"Ese día estaba, como de costumbre, paseando a Rex en la plaza Mariana Pineda (Puente de Vallecas) cuando, de repente, noté un fuerte golpe en el costado", señala Elisabeth mientras se toca las costillas, todavía doloridas.

Acto seguido, "cuatro chavales magrebíes me dijeron que les diera todo lo que tenía".

Elisabeth continúa: "Como me encaré a ellos, amenazaron con llevarse a Rex, que el pobre estaba entre mis piernas temblando de miedo".

De un empujón "me tiraron al suelo y me dieron patadas mientras se lo llevaban", lamenta.

Minutos más tarde y "mientras buscaba a Rex por todo el barrio, vi un manchón y unas gotas de sangre", continúa con la voz entrecortada.

"En ningún momento pensé que esa sangre sería de nuestro animal", explica su marido, Adolfo Soto, un funcionario de 41 años.

"Estampado en la pared"

La escena que presenció esta familia fue poco menos que dantesca.

Mi madre murió hace medio año y Rex ha sido nuestro gran consuelo

"El perro estaba estampado en la pared cosido a navajazos", relatan. Hasta nueve cuchilladas recibió Rex".

"Cuando lo encontramos aún respiraba", explica Adolfo que recuerda que "hasta los propios veterinarios se echaron las manos a la cabeza cuando lo vieron medio muerto".

Los hijos de Elisabeth y Adolfo, de 15 y 9 años, son los que peor lo están pasando: "Rex fue un regalo para mis niños", recuerda Elisabeth.

Aunque "nos hemos desecho de algunas de sus cosas, porque los recuerdos se nos agolpan", aún conservan "su collar y su camita". Prefieren recordarlo como "él era".

"Me lo regaló un compañero con once meses y se adaptó fenomenal desde el principio".

"Mi madre murió hace medio año y Rex ha sido nuestro gran consuelo", dice Elisabeth.

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